martes, 30 de septiembre de 2014

Profesionales que detectan problemas sociales... y pasan a la acción

Las profesiones no existirían sin los profesionales que las hacen posibles. Son estos profesionales, también ciudadanos, los que detectan antes que muchos estudios, a un nivel micro, la deriva de nuestra sociedad. Profesionales preocupados que, junto a otros, se reúnen, hablan, comparten y, tras darse cuenta de que es necesario pasar a la acción, dan forma a un análisis, un estudio, un libro. 

"Crisis (esta crisis) y Salud (nuestra salud)" (descargable en pdf) es el resultado de una preocupación, la de los médicos Fernando Lamata y Manuel Oñorbe, ante la realidad contrastada con datos económicos de la reducción de la inversión pública sanitaria, y los efectos que esta ya está teniendo en la salud de la ciudadanía, especialmente en aquella en riesgo de exclusión social. Una realidad puesta sobre la mesa que ha encontrado en la recesión económica la principal justificación de parte de la clase política. Como precisó Lamata en la presentación, "las causas del deterioro del Sistema Nacional de Salud radican en la desregulación financiera, que favorece a los que más tienen, y las políticas de austeridad, que se traducen en recortes"

Un descenso en la inversión en sanidad pública trae consigo un menor número de personas para atender a los pacientes; a esto se le añade la puesta en cuestión de la universalidad de la sanidad en España por movimientos, colectivos y plataformas, como la Marea Blanca, la Cumbre Social o Movimiento por la paz. Incide esta última en un reciente comunicado en que el Real Decreto Ley 16/2012 consiguió que la asistencia sanitaria "dejara de ser un derecho de todas las personas, y pasara a ser una prestación vinculada a la condición administrativa de asegurado". Este RDL también ha provocado que se "restrinjan ciertas prestaciones y se aumente la carga económica directa para las personas". Recientes estudios universitarios, así como el Índice de Desarrollo de los Servicios Sociales 2014, desde donde advierten de la desmantelación del Sistema Público de Servicios Sociales, subrayan esta tendencia.  

La presidenta del Consejo General del Trabajo Social, Ana Isabel Lima, escribió recientemente en su bitácora personal un artículo titulado "Nos creíamos clase media". En él apelaba al Informe sobre Servicios Sociales en España, de donde se extrae que la mitad de la demanda actual de servicios sociales "se produce desde personas de la clase media que al haber perdido su empleo y tener una deuda hipotecaria entran en una situación de vulnerabilidad social". También opina sobre el documental  "1 de cada 5 personas en España viven en riesgo de pobreza en España", donde define a las ONG´s como acompañantes del Estado (no sustitutas). La idea de la imposibilidad de la sostenibilidad alimenta estas alternativas; a su vez, surgen, con más fuerza, mensajes que alertan de las posibles consecuencias de la precarización del Estado del bienestar, como el comunicado de la Federación Internacional de Salud Mental, que advierte de que "no hay desarrollo sostenible sin salud mental y física". 

Es la sostenibilidad del sistema el argumento clave, la palabra que puede significar muchas cosas dependiendo de quién la utilice. La sostenibilidad resignificada, puesta en valor. Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial, habló del poder de las palabras en la presentación del libro de los doctores Lamata y Oñorbe. "Quien define qué es sostenibilidad y qué quiere decir, decide sobre nuestro futuro; engaña sin mentir". De ahí la importancia de estos estudios, de que los datos precisos puedan reflejar la realidad. "La clave está en si somos capaces  de darnos cuenta de lo que está sucediendo y de darlo a conocer", precisó Sendín. Ir más allá del individualismo, y pensar en términos de sociedad civil organizada. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Es compatible el coste marginal cero en los servicios profesionales con la deontología?

Promociona en estos días su libro, Jeremy Rifkin, uno de los economistas más mediáticos. El título, ‘La sociedad de coste marginal cero’ nos sumerge en un devenir casi inevitable hacia un modelo de economía colaborativa que finalmente desplazará el paradigma del capitalismo vertical actual, según él, condenado. Los cimientos de su teoría se encuentran en el desarrollo tecnológico centrado en las incipientes impresoras 3D y en la capacidad de Internet de reducir nuestros costes a la mínima expresión para producir bienes y prestar servicios. Y es ‘nuestros’ porque el cambio de mentalidad a compartir (aún por hacer…), nos convertirá en prosumidores —productores y consumidores—, concepto que Remedios Zafra ya tocó en la revista Profesiones. Es en este punto del análisis de costes de Rifkin donde nos detendremos. ¿Hasta dónde es posible y deseable abaratar los costes de la prestación de un servicio profesional?

  • Reducir el coste marginal del servicio profesional tiene límite en la especialización y el nivel de calidad…
Hablar de coste marginal es definir cuanto varía el coste total de una empresa cuando la producción de bienes y servicios aumenta en una unidad. Dicho de otro modo, en el caso de un servicio profesional, el coste marginal mide cuánto varía el coste total que asume el profesional, si presta un servicio más. Si analizamos la estructura de costes general que contrae un profesional, en primer lugar, hay que referir los costes fijos, aquellos que se diluyen a largo plazo a medida que aumenta el número de servicios prestados: en un despacho o local, aquellos suministros, amortizaciones, arrendamientos, equipos informáticos, material de oficina y material específico característico de cada profesión. Por ejemplo, el plotter de los arquitectos, el instrumental médico o el acceso a bases de legislación jurídica. Además, en segundo lugar, cada prestación de un servicio conlleva una serie de costes variables que dependerán de la casuística que presente cada cliente o paciente. Pensemos, por ejemplo, en el tiempo, medios y recursos que conlleva el estudio de un caso jurídico o sanitario. 

Bien es cierto, que un modelo de economía colaborativa con mayor alcance que el actual permitiría a los profesionales poder reducir una parte de sus costes a la hora de compartir despacho, acceso compartido a bases de datos, etc. No obstante, siempre habría un límite genuino en la posible reducción de costes de prestación, marcado por la responsabilidad del profesional y por el control deontológico realizado por las organizaciones colegiales, los cuales aseguran que los servicios se presten con la necesaria calidad y seguridad. 

  • Expulsión del mercado de profesionales que ofrecen mayor calidad si el precio de mercado baja demasiado como para cubrir el coste de prestar un servicio óptimo 
En este sentido, la teoría económica establece como indicador claro de un mercado competitivo el hecho de que los agentes operen con un coste marginal igual al precio de mercado. Si en el mercado de servicios profesionales aparecen nuevos operadores debido a una excesiva liberalización cuyo resultado diera un precio de mercado más bajo por razón de la competencia (supervivencia, debido a posible intrusismo), ¿qué ocurriría si el precio de mercado de los servicios profesionales quedara por debajo del coste marginal para su prestación óptima?

Si el coste de prestar un servicio profesional con la calidad y especialización requerida fuera mayor que el precio resultado del mercado, la tendencia conduciría a que los únicos profesionales que permanecerían en el mercado serían aquellos que prestaran servicios con un nivel de calidad y seguridad inferior, lo cual acabaría por perjudicar a los clientes y pacientes y a los profesionales que intentaran ofrecer un nivel cualitativo mayor. Recordemos que el servicio profesional es un ‘credence good’. Es decir, el ciudadano no podría evaluar con precisión el nivel de calidad recibido.


jueves, 11 de septiembre de 2014

De vuelta: centrar nuestra ‘economía de la atención’ en las profesiones

Debemos continuar con las reformas…, la recuperación económica gana impulso…, España ya crea empleo…, y la sempiterna recomendación: es necesario aprobar la ley de servicios y colegios profesionales… 


La vuelta de septiembre no nos trae grandes novedades en cuanto a los mensajes. Tampoco los datos los sostienen: volvió a destruirse demasiado empleo en agosto; el consumo sigue sin buen tono; y la deuda pública sigue creciendo, bordeando ya el 100% del PIB. No obstante, el FMI ha puesto a España como el modelo reformista a seguir, si bien la OCDE destacó esta semana que podríamos habernos pasado de frenada en la bajada de salarios… 

Precisamente, en su informe del lunes día 8, la OCDE señaló de nuevo la ley de servicios y colegios profesionales (LSCP) como una de las reformas a emprender por el gobierno. Pero, ¿realmente las reformas están mejorando el bienestar de las personas como fin último de la economía? ¿Mejoraría con la LSCP? 

Desde Unión Profesional, a través del blog Carlyle no tenía razón, realizamos la grata labor de trasladar reflexiones, preguntas, conceptos, (en clave económica), al ámbito de las profesiones colegiadas, mediante el análisis de la actualidad, diferentes estudios y documentos referidos a los colegios y servicios profesionales. Prueba de ello en el último año, fue la relación pormenorizada que se realizó sobre los impactos socioeconómicos que podría conllevar el anteproyecto de la LSCP de agosto del 2013; el esencial papel de las organizaciones colegiales en la transparencia y difusión de datos para los profesionales y los ciudadanos; o el abordaje de nuevos modelos de ejercicio, en el cual el comercio electrónico está cada vez más presente. 

Como bien recuerda recientemente, Eduard Punset, en la denominada ‘economía de la atención’, «lo decisivo es conocer cómo percibe la gente lo que los demás están diciendo, y el tiempo que le dedican». Este proceder sabemos que es constitutivo a la prestación de servicios por los profesionales, el cual requiere de las organizaciones colegiales como foco y filtro de nuestra atención como garantes de la seguridad e información que recibimos

De este modo, con el ánimo de seguir profundizando en el modelo característico de los servicios profesionales, en sus códigos de comportamiento —profesional, cliente/paciente— respecto al resto de sectores de servicios y, en definitiva, en todas las temáticas socioeconómicas que atañen a las profesiones, continuamos con nuestra tarea de difundir y compartir… 

¡Bienvenidos!

martes, 15 de julio de 2014

Los profesionales como generadores de tejido socioeconómico

«La sobrecualificación no puede entenderse sólo como un problema de baja calidad de la oferta educativa, también es un problema de estructura productiva, de empresariado de baja cualificación y de movilidad social» 

Con esta sentencia reflexionaba el sociólogo, José Saturnino Martínez en su artículo ¿Por qué los más preparados no encuentran buenos trabajos? sobre los porqués que caracterizan el comportamiento errático de nuestro mercado laboral y, por ende, de la actividad económica. Las profesiones no escapan a esta situación y, de hecho, la tasa de desempleo de personas con titulación universitaria se encuentra en el 16%, siendo especialmente grave en los jóvenes titulados de 25 a 29 años donde el paro alcanza casi el 27%. No obstante, el subsector de servicios profesionales expone indicadores más solventes cuando los profesionales buscan empleo de aquello en lo que se han formado, ya que sus periodos de búsqueda son más reducidos que en otros sectores, según un informe reciente de Randstad

Sin embargo, este escenario se produce a pesar de los datos positivos de carácter parcial que se vienen sucediendo en los últimos meses y que corroboran de nuevo, siete años después del comienzo de la crisis, que el molde de nuestro modelo productivo apenas ha variado y responde a un patrón de bajo valor añadido apoyado en ganancias de competitividad, fundamentalmente, vía costes. Tanto es así, que en el último año, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, los sectores que aglutinan más de la mitad de las altas en creación de empleo son la hostelería, el comercio, y las actividades administrativas. Mientras, áreas como la industria manufacturera apenas ha generado 10.000 empleos en el mismo periodo. Un dato más que refuerza como la industria en España languidece y pesa ya menos del 15% sobre el PIB, cuando en la Unión Europea, la media del sector industrial supone casi el 20%.


La apuesta por la formación de los profesionales 

Desde Unión Profesional se es consciente de esta problemática y, por ello, una de las iniciativas acometidas este mes de julio ha sido la realización de la segunda edición del Programa de ‘Inicio Profesional’ dirigido a recién licenciados y titulados, donde se impartió «formación para la orientación y el aprendizaje del uso de aquellas herramientas que garanticen una eficiente búsqueda de empleo». Así, mediante sesiones dedicadas a fomentar el emprendimiento, desplegar la marca personal e identidad digital en las redes sociales y potenciar la innovación y desarrollo de habilidades profesionales, los alumnos recibieron herramientas enfocadas a poder acceder de una forma más orientada a encontrar su espacio en el mercado laboral. Tal y como recuerda, Elisa McCausland, coordinadora del programa, se trata de una «plataforma de ignición, pero también es pretensión de UP que funcione como detector de nuevos caminos, de formas de trabajar en abierto. Por eso insistimos en las distintas formas de aprender, de ser en la Red». En definitiva, empoderar a los profesionales que comienzan su andadura para construir un tejido socioeconómico más responsable en su desarrollo y permeable en el intercambio de conocimientos.

                  Sesión de redes sociales e identidad digital por Mario Tascón en el II Programa de 'Inicio Profesional'

viernes, 27 de junio de 2014

Las profesiones frente a la obsolescencia programada

«Luchar contra la obsolescencia programada es conseguir que el producto sea de mayor calidad» Jean-Pierre Haber, delegado del Comité Económico y Social Europeo. 

Cada vez somos más conscientes como consumidores. Asistimos a una paradoja circular del consumo donde los productos que adquirimos vienen revestidos o repletos de innovación y diseño y, sin embargo, presentan periodos de vida menores si lo comparamos con los de hace tan solo una década. Hablamos de la obsolescencia programada, un vicio del modelo consumista que ha sabido camuflarse en nuestros hábitos de manera general: supuesto mayor avance tecnológico, seguir la moda ‘impuesta’ y ponderar la posesión de bienes por encima del uso que verdaderamente les damos. Este asunto de profundidad que, fue tratado por el Comité Económico y Social Europeo (CESE) el 25 de junio en la sede de la Comisión Europea en Madrid, abre una oportunidad para establecer los cauces legislativos y culturales para construir un modelo más sostenible y ético. Thierry Libaert, miembro del CESE afirmó que esta cuestión, «nunca ha sido tratada hasta ahora, en las instituciones europeas y, en este sentido, en octubre se abordará la creación de un Observatorio europeo de la obsolescencia programada».


¿De qué forma las profesiones son un valor frente a la obsolescencia programada? 

«En cuanto al lugar que reservamos a la ética en nuestras sociedades, nos resulta difícil aceptar que se encomiende a determinados ingenieros la tarea de poner a punto productos caracterizados por un envejecimiento acelerado o que publicistas lancen campañas para incitar a los consumidores a comprar productos aun sabiendo que no aumentarían su nivel de satisfacción». Esta cita, que corresponde al Dictamen del CESE publicado el 17 de octubre del 2013 denominado Duración de la vida de los productos e información al consumidor, nos da una buena muestra y respuesta del engranaje esencial que suponen los profesionales tanto en la prestación de servicios como en la intervención en el diseño de los bienes que consumimos. 

Los impactos negativos del consumo desmedido e inducido son evidentes: impacto medioambiental, afección especial a los segmentos de la sociedad con menor poder adquisitivo que no puedan seguir el ritmo de consumo impuesto y, en definitiva, una distorsión en los valores sociales responsables. Por ello, una ética comprometida, y un control deontológico bien articulado por las organizaciones colegiales de la mano de la independencia de criterio que ha de tener cada profesional en su ejercicio han de ser herramientas protagonistas en conducirnos a un modelo de desarrollo más sostenible para los ciudadanos, donde la calidad, como bien recuerda Jean-Pierre Haber del CESE, sea un elemento crucial.

martes, 24 de junio de 2014

El potencial económico de la Red

El Parlamento y la Comisión europeos han incidido en lo digital como motor económico de su estrategia de crecimiento, donde el e-commerce y la inversión en infraestructuras juegan un papel clave para el crecimiento de la Unión Europea. No obstante, se han considerado resistencias a ese «crecimiento» cuestiones clave, como la seguridad, especialmente en lo que respecta a la protección de los datos de los europeos. Como ha reconocido recientemente el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), existen derechos —como el derecho al olvido que apelan a una normativa, a un control que busca equilibrar las fuerzas entre las partes. A la espera del Acta del Mercado Único III con las futuras estrategias, que se presuponen estarán centradas en el Mercado Único Digital, el debate lo encontramos en lo fronterizo, reconduciendo la mirada de la Agenda Digital europea al otro lado del Atlántico. 

Las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) entre Estados Unidos y la Unión Europea han traído consigo preguntas sobre las implicaciones de este acuerdo que, según el ideólogo de la Economía del Bien Común, Christian Fellber, al estar la agenda de este tratado formulada por las empresas trasnacionales más influyentes de uno y otro lado, implica «ajustar a la baja la totalidad de las leyes ambientales, de protección de la salud, seguridad alimentaria, condiciones laborales y datos privados, entre otras». Esta sospecha ha sido refrendada recientemente por una filtración, donde se informa de que los servicios públicos podrían ser gestionados, a raiz del TTIP, por empresas estadounidenses.


>> ¿Un verdadero mercado único para permitir la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales? Esta idea de homogeneización que, si nos focalizamos en los servicios profesionales, puede traer ciertos problemas. ¿Qué pueden ganar o poner en riesgo los profesionales y ciudadanos bajo este paradigma? «Parece que una mayor accesibilidad, evitar los costes de desplazamiento y una comparación más amplia de profesionales podrían ser favorables, pero calibrar en qué medida, la confianza percibida, la calidad obtenida y la seguridad ofrecida a los potenciales clientes y pacientes serán suficientes, se constituyen como los verdaderos retos sobre los que es necesario reflexionar» expone Eugenio Sánchez, economista de Unión Profesional en El potencial económico en Internet, en la revista Profesiones 149.

viernes, 13 de junio de 2014

El análisis socioeconómico, relevante para las profesiones

«Se pueden manejar los mejores datos del mundo y contar con el mejor análisis, pero el reto es hallar la información clave y transmitirla de manera concreta y directa» 

Al igual que en una fotografía demandamos una mayor definición traducida en un mayor número de píxeles, cada vez más, cuando analizamos un mercado, demandamos una mayor cantidad de datos que nos dibujen con mayor precisión su imagen y comportamiento. Prueba de esta trascendencia era referida recientemente en una entrevista en el diario El País a Nan Bulger, responsable de la Asociación de Profesionales de Inteligencia Económica y Competitiva (SCIP) radicada en EE. UU. De esta forma, sostenía la tendencia creciente en países e instituciones de poner en valor la recopilación, análisis y, sobre todo, la interpretación que se puede realizar sobre los datos de diferentes mercados. Por ello, la oportunidad hoy en las profesiones colegiadas reside en obtener un mayor conocimiento e información de su entorno para poder prestar el mejor servicio a los ciudadanos y los profesionales. ¿Las herramientas? LOS DATOS.

Extraer información concluyente de los datos

Es evidente que hablar de los servicios profesionales es aludir a un subsector que genera un gran volumen de datos. Otro asunto es detectarlos y tratarlos. Cifras de empleo, facturación, inversión, productividad o evolución del tejido empresarial son algunos de los indicadores más significativos, generales y, por tanto, buscados. Pero no debemos olvidar que estos datos, son la consecuencia directa e indirecta del entorno de regulación de las profesiones, del ejercicio de los propios profesionales, de los ciudadanos y de la función de las organizaciones colegiales

Datos como el número desagregado de expedientes disciplinarios colegiales o la cifra de atenciones prestadas a los ciudadanos por las corporaciones profesionales tienen un impacto directo en áreas como la judicialización de la sociedad, el valor de diversos bienes y, al fin, en el bienestar de las personas. Por ejemplo, ¿en qué medida disminuyen los casos judiciales debido a servicios prestados por profesionales colegiados? ¿Qué pérdida de valor experimentan aquellos bienes inmuebles en los cuales no interviene un profesional para su mantenimiento y gestión? ¿Qué hay de los indicadores de salud cuando un paciente recibe un servicio médico de mala calidad y no controlado?.

Si examinamos el proceso de prestación de un servicio profesional intervienen numerosos elementos medibles en datos. El profesional oferta su servicio bajo el modelo colegial, donde el instrumento de colegiación supone un control sobre el desarrollo de su ejercicio susceptible de ser sancionado, si no cumple las normas deontológicas. Así, cuando el cliente o paciente precisa un servicio profesional, tiene una mayor confianza sobre su seguridad al poder dirigirse a la entidad colegial mediante el servicio de atención a los usuarios y realizar una consulta o reclamación.

>> Nos referimos, en definitiva, a conocer y evaluar cómo se verían afectados los indicadores económicos y sociales si trastocamos demasiado la esencia del modelo colegial que provee la necesaria confianza a los ciudadanos y suministra información concluyente.

lunes, 9 de junio de 2014

Los Colegios Profesionales en la sociedad del aprendizaje

Imagen vistelacalle.com
«Tiene sentido centrar la atención en cómo las sociedades aprenden, y qué es lo que se puede hacer para promover el aprendizaje, incluyendo la promoción de cómo aprender a aprender» 

Con esta reflexión, el Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz aborda en un artículo reciente La creación de una sociedad del aprendizaje la relevancia que supone en una economía y, en definitiva para una sociedad el objetivo tan sencillo y complejo de cómo hacer las cosas mejor. Así, afirma este economista que «visualizar a través de las lentes del aprendizaje ofrece una perspectiva diferente sobre muchos temas». Temas o áreas como los servicios profesionales son un claro ejemplo.

Los Colegios Profesionales generan externalidades positivas con su aprendizaje 

Como bien dice la teoría económica, las externalidades positivas son los efectos beneficiosos sobre el resto de ciudadanos que produce una actividad con su desarrollo y que no están recogidos en sus cuentas. En el caso de las organizaciones colegiales, estas proveen de externalidades positivas a tres grupos: 
  • Ciudadanos: son los que más efectos positivos reciben. La existencia de organismos reguladores como los colegios que ejercen un control deontológico independiente sobre los profesionales otorga a los clientes y pacientes una mayor seguridad, tranquilidad y confianza sobre la calidad que reciben cuando precisan un servicio profesional. 
  • Profesionales: los servicios que prestan los profesionales son credence goods. Es decir, los clientes o pacientes no pueden discernir ex ante, durante, ni ex post el nivel exacto de calidad que obtienen. Por ello, la existencia de organismos reguladores se hace necesaria para legitimar aún más al profesional en su ejercicio frente al ciudadano.
  • Administración pública: tanto las funciones de control deontológico, la formación continuada o las distintas asesorías que realizan las entidades colegiales, además de suponer un ahorro en el gasto público, producen que el subsector de servicios profesionales sea uno de los más estables en el crecimiento económico por su credibilidad.
Toda esta labor requiere de un trabajo constante y comprometido de las corporaciones profesionales. Una tarea que no es estática sino que evoluciona en el seno de estas instituciones en busca siempre de mejorar el servicio y la atención al ciudadano y al profesional. Este aprendizaje, en el sector de las instituciones colegiales encaja con una última consideración de Stiglitz: «el aprendizaje puede ser más marcado en algunos sectores en comparación con otros, y los beneficios de dicho aprendizaje, incluyendo el desarrollo institucional necesario para el éxito, podría extenderse a otras actividades económicas».

miércoles, 30 de abril de 2014

Emprendimiento (2): Financiar y asegurar un proyecto de economía social y solidaria

«El problema de la crisis que estamos viviendo es que el propio sistema financiero ha roto sus propias normas creando productos financieros especulativos y escapándose de la realidad» 

El día 7 de abril, Medialab Prado, el laboratorio ciudadano, presentaba la Jornada de seguros y finanzas éticas. Marcos de Castro, psicólogo que presidió la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES), introdujo parafraseando al sociólogo Alain Touraine, la motivación esencial de acercar tanto la banca como los seguros a la realidad social que acontece. Una realidad que como afirmó «se construye en la tensión, en los pactos, en el diálogo empresa-sociedad» y por ello, sostuvo que «es necesario hacer una banca que esté metida en la economía real, que esté comprometida con el territorio y que no roce la economía especulativa». ¿Cómo conseguirlo y qué modelo fomentar? 

Financiar la economía social y solidaria 

Una parte de la jornada se centró de manera esencial en las alternativas existentes en torno a cómo financiar la realización de proyectos empresariales basados en la economía social y solidaria. Nuria del Rio, miembro de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) habló de la dificultad de construir esta red que ahora empieza a tener cada vez una mayor repercusión. Precisamente, este modelo que ya abordamos a principios de este mes, merece, no osbtante, una precisión en cuanto a la economía solidaria definida por Juan Carlos Peréz de Mendiguren del Instituto HEGOA de la siguiente forma: «la economía solidaria que nace del tronco común de la economía social (…) pone a las personas y su trabajo en el centro del sistema económico, otorgando a los mercados a un papel instrumental siempre al servicio del bienestar de todas las personas».

En este sentido, en el ámbito de la financiación, se presentó la Fundación para la Inversión y el Ahorro Responsable (FIARE). Juan Garibi, su director, expuso la filosofía del proyecto de banca ética que caracteriza esta organización y señaló respecto a la red de economía alternativa y solidaria que es necesario que «sea más sólida». Remarcaba de esta manera que en un contexto donde la sociedad demanda mayor transparencia y valores en la gestión del dinero que realiza la banca convencional, aquellas entidades de economía social y solidaria que no tienen ánimo de lucro, apenas son contempladas en los canales tradicionales de financiación. Y, por ello, dada su labor, merecen una especial atención y recursos financieros adaptados.


Aseguramiento ético y solidario

En el área de los seguros, Luís Marchand, fundador de Cooperación para el Aseguramiento Ético y Solidario (CAES) comenzó su intervención aludiendo a «devolver al proceso asegurador el espíritu mutualista original». Bajo esta premisa incidió en la lógica de contar con la herramienta aseguradora a la hora de establecer proyectos de economía social y solidaria. Un sector, donde ya prestan seguros a más de 100.000 personas y que se encuentra en un verdadero auge.

Se trata, por tanto, de financiar proyectos y asegurarlos desde un enfoque emprendedor distinto y caracterizado en el discurso social y solidario donde el bienestar de los ciudadanos es la piedra angular sobre la que construir y orientar el sistema económico. Los profesionales, en su función de prestar sus servicios profesionales con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas parten de situación excepcional para emprender y potenciar la economía social y solidaria.


lunes, 28 de abril de 2014

Lean Management: ejemplos de aplicación para las organizaciones colegiales y los profesionales.

En el último número de la revista Profesiones, Lluís Cuatrecasas Arbós, presidente del Instituto Lean Management de España nos habla, en su artículo de opinión, de este novedoso modelo de gestión de las actividades empresariales.

¿En qué consiste, exactamente, el modelo Lean Management?. Según sus palabras, «está basado en llevar a cabo lo que requieren los clientes, en la medida que lo requieran y justo cuando lo necesitan. Simple pero efectivo. Mediante el Lean Management se obtienen productos y se prestan servicios con gran rapidez y a bajo coste, ya que trata de evitar las actividades y consumos de recursos innecesarios».

De esta forma, a través de los principios que rigen este modelo, el señor Cuatrecasas desarrolla ejemplos de aplicación práctica para las entidades colegiales y los profesionales, que se exponen a continuación: 

1. Determinar lo que valora el cliente: adecuar a sus preferencias las características de productos o servicios, y ofrecerlos favoreciendo su satisfacción. 
Ejemplo: Servicios profesionales personalizados al máximo, priorizando lo que preocupa más al cliente, actuando de acuerdo con las leyes y reglamentos, y aconsejando u orientando debidamente al cliente, en lugar de tratar de obtener beneficio a su costa. Aunque la personalización de tales actuaciones no aconseja estandarizar, es común en Lean Management que los procedimientos empleados se estandaricen adecuadamente, una vez optimizados. 
2. Los procesos empresariales han de ser tales que el valor fluya rápidamente a lo largo de los mismos, por lo que han de estar exentos de actividades tipo desperdicio que detienen el flujo de valor. 
Ejemplo: Un proceso administrativo de un Colegio Profesional que obligue al colegiado a efectuar largas colas, con las correspondientes pérdidas de tiempo, y vagar de un mostrador a otro porque no está instaurado el concepto de “ventanilla única”, no resulta un ejemplo de valor que fluye como es debido. 
3. Plantear la producción de bienes y servicios de acuerdo con la demanda, evitando la sobreproducción y, por tanto, no caer en la tentación de producir más para alcanzar economías de escala, compensar desajustes (que no deberían existir) o para no tener parados las personas y equipamientos técnicos. 
Ejemplo: Un servicio profesional sobredimensionado para el mercado real al que puede acceder y, por tanto, con un nivel de inversiones y de gastos de mantenimiento excesivos, no hará otra cosa que sobrecargarlo innecesariamente con stock y recursos infrautilizados. Podría ser el caso de cualquier proyecto de arquitectura o ingeniería realizado por un profesional y supervisado por su Colegio.
4. Priorizar el progreso del producto o servicio, no permitiendo que se detenga por ninguna causa, lo que implica operar en flujo.
Ejemplo: No hay verdadero flujo en un servicio sanitario en el que se emplea una mañana entera para un chequeo médico que requiera un análisis de sangre (5 minutos), una radiografía (otros 5 minutos) y un electrocardiograma (10 minutos), de forma que el paciente pasa el resto del tiempo caminando por pasillos o esperando en salitas de la consulta médica: el producto (paciente) debería “fluir” sin parar de un proceso a otro y terminar en media hora. 
5. La operativa de productos o servicios procesados uno a uno no ha de plantearse de manera que avancen en grupos, ya que tendrían que esperar a que termine todo el grupo (con lo cual, el flujo se detiene). 
Ejemplo: Las reclamaciones al Colegio o de los clientes de los colegiados, no pueden amontonarse para luego proceder a su análisis y propuesta de solución (al estilo tradicional). Ha de arbitrarse la forma de que las reclamaciones se resuelvan cuando se presenten, en lugar de reunirlas en “grupos o lotes” para analizarlas conjuntamente. 
6. Dotar al sistema productivo de flexibilidad para adaptarse con rapidez a las fluctuaciones de la demanda. 
Ejemplo: Si una Sociedad Profesional pretende atender clientes pertenecientes a sectores de actividad muy distintos (proyectos técnicos, litigios o pleitos, actividades sociales, actividades sanitarias, etc.), ha de tener equipos de trabajo polivalentes que puedan desplazar su actividad dentro de la Sociedad, de manera que se cubran adecuadamente los servicios que los clientes requieran en cada momento, aunque vayan cambiando con el tiempo y las circunstancias. 
7. Toda la operativa contemplada en los principios expuestos, sin duda enfocada a obtener la máxima competitividad, debe llevarse a cabo al ritmo que imponga la demanda, lo que en Lean Management es conocido como «operativa pull».
Ejemplo: Un Colegio Profesional ha de tener, a disposición de sus colegiados, las publicaciones técnicas o de normativas que éstos requieran en cada momento, incluida una biblioteca y sus libros. Pero ello exige que la cantidad y tipo de publicaciones y libros que ha de ponerse a disposición de los colegiados en cada momento, se determine a partir de las necesidades evidenciadas por éstos (que irán cambiando) y disponer los procedimientos que lo garanticen. 
8. Se impone la mejora continua, que nunca acaba, porque la perfección no se alcanza nunca, la cual afectará a cuanto se contemplado en los anteriores principios. 
Ejemplo: Los ejemplos de actividad del Colegio y sus profesionales, que hemos descrito, nos sirven para ilustrar la mejora continua: siempre podríamos ocuparnos mejor del consumidor, nunca eliminaremos del todo las colas en los procesos del Colegio, los servicios no estarán nunca bastante bien dimensionados, el cliente de un servicio profesional podría atenderse de forma que pierda menos tiempo y ande menos, las reclamaciones podrían atenderse con mayor celeridad, la flexibilidad y polivalencia del personal podrían ser mayores, lo mismo que la adaptación del tipo y nivel de publicaciones del Colegio a las necesidades reales de sus colegiados, en cada momento.