lunes, 27 de enero de 2014

Economía del Bien Común: las profesiones pueden ser clave

«En la Economía del Bien Común, el éxito de una empresa será definido por su contribución para disminuir los problemas colectivos de la sociedad» 

Así define la esencia y naturaleza de la Economía del Bien Común (EBC), Christian Felber, profesor de economía austriaco, autor y divulgador de esta nueva concepción de la ordenación económica. Esta iniciativa, surgida en 2009 en Austria a través de la organización Attac, ha experimentado un notable crecimiento desde entonces con un creciente número de empresas adheridas, europeas y españolas pertenecientes a diversos sectores, en las cuales se despertó un profundo y reflexivo interés acerca de su propio funcionamiento y objetivos económicos. Pilares como la cooperación, una economía de enfoque más regional y ecológico, sostenidos por esta nueva interpretación de las relaciones económicas, se contraponen a los valores que han caracterizado el éxito del modelo de crecimiento económico de los últimos años: una carrera en la obtención de beneficios económicos siempre superior al anterior periodo, dejando en un plano secundario, los objetivos de carácter social. Por ello, la cuestión planteada es como las profesiones conectan con la Economía del Bien Común y pueden contribuir a ella.


La conexión entre las profesiones colegiadas y la Economía del Bien Común 

El objetivo que propugna la Economía del Bien Común es medir y analizar una serie de factores fundamentales en línea con lo recogido en la mayoría de las Constituciones: dignidad humana, solidaridad, justicia, sostenibilidad medioambiental y democracia. Para ganar en pragmatismo, Felber insiste en la facilidad de aplicación de este modelo y afirma que cada empresa, profesional por cuenta propia o comunidad puede empezar hoy a hacer su aportación ¿Cómo? a través del Balance del Bien Común, «corazón central de la EBC» según Felber, que recogería una serie de indicadores —17 en concreto, actualmente— que serían, como ejemplo, los siguientes: 
- Cómo de útiles son los productos o servicios
- Cómo son las condiciones laborales
- Cómo se trata a los clientes
- Si se trata y remunera igual a las mujeres
- Grado de democracia existe en la toma de decisiones. 
Estas herramientas y conceptualizaciones encajan de manera central y ajustada con el desarrollo y objetivo del ejercicio de las profesiones colegiadas. Basta traer a colación el Artículo 3 del presente Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales (ALSCP) donde se enumeran las razones de interés general que atañen al desarrollo de una profesión colegiada: 
‘Razones de interés general (…): el orden público y la lucha contra el fraude; la seguridad pública y la protección civil; la salud pública y la sanidad animal; la protección del medio ambiente, el entorno urbano y el patrimonio histórico y artístico nacional; la protección jurídica, la seguridad y la salud de los destinatarios de servicios y de los trabajadores y la necesidad de garantizar un alto nivel en la calidad en la educación.’ 

Las profesiones tiene la clave para ser protagonistas en la Economía del Bien Común

Expone Christian Felber que todos los sectores son adecuados para adoptar la economía del bien común, no obstante afirma que «aquellos sectores que no satisfagan necesidades reales del ser humano, desaparecerán porque no serán necesarios». En este sentido, todos y cada uno de los profesionales colegiados ejercen su actividad bajo una serie de parámetros entre los que destaca su independencia de criterio y su preponderancia del buen ejercicio por encima del ánimo de lucro que emanan del modelo colegial existente. Pero además, tienen una clara aspiración y vocación de satisfacer las necesidades y problemáticas humanas y, por tanto, se anclan en la economía real. Necesidades de índole jurídica, económica, sanitaria, científica, de ingeniería, arquitectura y social, componen el gran abanico característico de todas ellas y sitúan a las profesiones en una posición óptima y madura para ser protagonistas en la Economía del Bien Común. 



Christian Felber - Economía del Bien Común en España from ATTAC.TV on Vimeo.

miércoles, 22 de enero de 2014

No hay Gobierno Abierto sin Open Data; no hay transparencia sin cultura del dato


El debate sobre el valor de los datos abiertos es lo más parecido a un foro permanente donde, intermitentemente, se incide en la promesa de hacer realidad el sueño del Gobierno Abierto: "Un mundo sin fronteras, transparente y flexible". Así lo definió Esther Arizmendi, directora general de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica, en el último Encuentro Aporta, titulado El valor de los datos abiertos. Haciendo hincapié en el marco normativo (Ley de 2007 y RD de 2009), utilizó la transposición de la Directiva de reutilización de datos del sector público del 2013, aquella que se centra en la política de apertura de datos de bibliotecas, archivos y museos públicos, para hablar de transparencia y de una voluntad de cambio en el comportamiento de las Administraciones Públicas. Olvidarse de "servir al ciudadano desde una caja de cristal" y establecer las herramientas clave para que compartir sea la normaLos Colegios Profesionales deberían abrirse de orejas a esta propuesta, pues desde el Ministerio de Economía y Competitividad hablan de "fórmulas de colaboración" para hacer llegar la cultura del dato, no solo a Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, también a la sociedad civil que busca empoderarse a partir de la apertura de los datos públicos.


El valor del dato en Internet

Del valor de los datos en Internet habla el último informe de la OCDE sobre oGov; también registra los avances en Administración Electrónica el recientemente presentado Informe de la Sociedad de la Información. Nuevas profesiones y nuevos profesionales -archivistas, ingenieros informáticos, estadísticos...- que tienen en la tecnología y en el dato su futuro, por lo que se impone una necesidad de diálogo, desde el sector profesional, a través de una Agenda Digital adaptada a los tiempos; también a los dictados de la UE.

Entonces, si el futuro está en "abrir y compartir", ¿cómo hacemos para extender la cultura del dato? ¿Qué iniciativas se propusieron en el Encuentro Aporta que los Colegios Profesionales puedan adaptar a su cultura colegial? Estudios para la adaptación del concepto Open Data a la cultura colegial, creación de portales de datos -como datos.gob.es- solo que con datos colegiales, difusión de casos de éxito y creación de red a través de foros de encuentro y hackatones. Todo en pos de un cambio cultural... porque, como se subrayó en esta sesión, "toda la Administración ha de ser electrónica, pues el objetivo no es otro que la transparencia de la técnica". Así pues, ampliemos el campo de batalla. 


Datos de calidad

Una de las grandes críticas formuladas en este encuentro se centró en la calidad del dato: para que éste sea válido, bueno, útil se necesita de voluntad y profesionalidad. Voluntad de transparencia y cambio, y profesionales que conozcan los datos. También la manera técnica de "abrirlos". Como apuntó María Jesús Fernández, responsable de la Oficina de Gestión de la sede electrónica del Ayuntamiento de Zaragoza, "todos los datos deberían ser abiertos por defecto". No obstante, lo interesante aquí está en la detección de los datos útiles. Se podría resumir en la posibilidad de trabajar con un conjunto de datos que solo las profesiones puedan proveer, y traducirlo en aplicaciones, en visualización de esos mismos datos, en la facilitación de su comprensión.


¿Qué frena la cultura del dato?

Dice Alberto Ortiz de Zárate que "no tenemos cultura de datos porque no tenemos cultura de la transparencia". Este especialista en Open Data, responsable de Irekia (Open Data del Gobierno vasco), asegura que "después de diez años de Gobierno Abierto desde Europa, lo único tangible que tenemos en España son portales de Open Data, pero poca materia prima para el reutilizador". Para que esto cambie, Ortiz de Zárate aboga por una Administración que trabaje la cultura del dato teniendo en cuenta lo siguiente:
- Compartir datos en origen, lo que se traduce en "información bien trabajada".
- Hacer portales que tengan datos.
- Liberar datos coherentes, con un mismo vocabulario; que puedan utilizarse entre administraciones.
- Fomentar una sociedad reutilizadora; "para lo que hay que dotar económicamente, desde la Administración, los proyectos que se encarguen de ello".
Porque cuando hablamos de Gobierno Abierto estamos hablando de "rendición de cuentas"; y cuando nos referimos a Open Data es sobre Innovación y Tecnología de lo que estamos debatiendo. ¿Conceptos separados? Nada más lejos de la realidad. "La calidad ancla los datos a la realidad", o eso se afirmó en la mesa dedicada a interoperabilidad. No hay Gobierno Abierto sin Open Data. No hay transparencia sin cultura del dato.  


miércoles, 15 de enero de 2014

La conducta de los datos: la percepción social, factor de decisión de política económica

¿Por qué liberalizar como premisa? ¿Es siempre necesario? José Moisés Martín, economista especializado en ámbito internacional, sostiene que es imprescindible analizar «caso por caso» siendo el objetivo que «el resultado se mida en términos del bienestar social que generan, bajo los criterios de eficiencia pero también de equidad y justicia social». Pero ¿como medirlo? Dominic Barton, director de McKinsey & Company, manifestaba hace pocos días que «la capacidad de capturar, organizar, sacar conclusiones y realizar transacciones con datos se ha convertido en una competencia fundamental en todos los sectores de la economía». De esta forma, ¿es posible extraer en datos sobre la percepción de los ciudadanos en una economía sobre un determinado asunto? La respuesta se encuentra en la economía conductual y es aplicable al subsector de servicios profesionales. 

Tener en cuenta la inteligencia colectiva es uno de los objetivos esenciales de la economía conductual hoy, permitiendo así, que la percepción ciudadana sea un claro factor más de decisión a la hora de acometer reformas o valorar circunstancias sociales. Expertos como John Coates en ‘La biología de la toma de riesgos’ (Anagrama 2013) refuerzan la idea de enfocar más la economía hacia el estudio de la conducta de los operadores. Tal y como puntualiza Philip Tetlock, economista conductual  y fundador del novedoso proyecto ‘The Good Judgement Project’ en EE.UU. -cuyo lema es el ‘El aprovechamiento de la sabiduría de las masas para pronosticar eventos mundiales’-, el objetivo no es otro que mejorar la información de la que disponen los legisladores estadounidenses por medio de las predicciones y evaluación de los usuarios sobre determinados asuntos

¿Sería posible aplicar iniciativas de enfoque económico-conductual en las cuales, los ciudadanos estimaran ex ante el efecto de determinadas reformas estructurales sobre nuestra economía? ¿Cuál sería el resultado de este proyecto en España respecto a la aplicación de la Ley de Servicios y Colegios Profesionales? Sabemos, por diferentes estudios, que los servicios profesionales son bienes de confianza (credence goods); es decir, que los clientes y pacientes no pueden discernir con claridad la calidad obtenida ex ante, durante o ex post. Por tanto, ¿cuál sería el resultado de la disyuntiva entre precio y calidad? ¿Y entre confianza en la elección del profesional frente a libertad de elección con menor seguridad?...

lunes, 13 de enero de 2014

Sobre la percepción y el dato: Significante y significado


Para aquellos que buscamos llegar con la metáfora al entendimiento, subrayar el problema de la distancia entre significante y significado es, como mínimo, doloroso. Una distancia que se nutre del parecer en vez del ser. Es decir, habitamos un contexto donde nos importa mucho más la imagen que lo que hay detrás de esta. ¿Es eso grave? Para aquellos profesionales que trabajan con herramientas de precisión es una motivación. En un contexto donde «nuestra capacidad de juicio y análisis queda reducida a un tuit; nuestra respuesta emocional queda reducida a un emoticono», abogar por el dato, por el análisis, por la aproximación holística a la realidad parece casi una quimera. O una estrategia de resistencia.


Existe una vertiente investigadora y periodística que ve en el dato un potencial de transparencia. Para que eso sea posible, se plantea que las investigaciones sean independientes y objetivas. Se formula, entonces, la pregunta: ¿Cómo obtenemos esos datos? Un cuestionamiento metodológico que un medio digital se ha hecho en el artículo ¿Cuántos se fueron de verdad con la crisis? a raíz del work in progress del Grupo de Periodismo de Datos de Medialab-Prado dedicado a analizar el número de españoles que, desde que comenzó la crisis económica, se ha visto obligado a buscar trabajo fuera de nuestras fronteras.

¿Son los estudios y encuestas los informes médicos que nos muestran de dónde proceden los síntomas de nuestra sociedad en crisis? ¿Podemos confiar en su precisión? Decía Keynes que es mejor estar aproximadamente en lo cierto que exactamente equivocado. La búsqueda del dato exacto es una aspiración legítima, pero cara. Cierto es que lo económico en investigación suele enfocarse más al rédito inmediato que al potencial de los datos para visualizar la realidad. Síntoma de los tiempos. No obstante, estos son también los tiempos de los datos abiertos, de la investigación en abierto, del colectivo vibrando al mismo tono. Si logramos convencer al sector profesional de que investigue y publique, pregunte y libere la información sobre sus organizaciones profesionales, tendremos una parte del camino andado para conseguir, en algún momento, aunar de nuevo significante y significado.

martes, 7 de enero de 2014

¿Cómo aplicar la mejor regulación a las profesiones?

Afirmaba recientemente Kaushik Basu, economista jefe del Banco mundial, que la mejor formulación de políticas necesita de la mejor documentación disponible, aunque «hay sectores en los que no se dispone de ella» y «debemos basarnos en una combinación de intuición y teoría».

Las coordenadas planteadas por Kaushik Basu encajan con la situación del subsector de servicios profesionales en España, el cual no produce un volumen de datos suficiente y homogéneo y, por tanto, dificulta la evaluación del impacto preciso de cambios regulatorios. No obstante, la teoría económica y algunas investigaciones econométricas llevadas a cabo en otros países tomando como objeto de análisis el giro hacia una regulación demasiado liberalizadora permiten establecer, al menos, el signo negativo sobre la confianza de los ciudadanos y la degradación del ejercicio profesional que supondría en nuestro país dicho giro; metodología y conclusiones reflejadas en el estudio que realizó Unión Profesional denominado ‘Impacto en la economía nacional de la regulación de los colegios profesionales’.

Pero debemos ir más allá. Así, el pasado 2 de octubre, la Comisión Europea comunicó el desarrollo de un estudio económico sobre las profesiones en Europa para medir detalladamente los beneficios de un cambio de regulación. Una iniciativa positiva que podría ir en línea con el fenómeno Big Data que, gracias al MIT (Massachussets Institute of Technology), ha posibilitado la primera aplicación macroeconómica llamada ‘proyecto del billón de precios’, que facilitaría información a consumidores y productores.

¿Y si pudiéramos calibrar mejor el efecto de una regulación perjudicial para los ciudadanos y profesionales? La respuesta y oportunidad está en los datos…    

viernes, 27 de diciembre de 2013

Lecturas económicas


Nos cuenta el economista greco-australiano, Yanis Varoufakis, el cuento del «Minotauro global» (Capitan Swing, 2012), una vuelta al mito como «metáfora útil» para explicar el porqué de un presente dislocado por el sistema económico globalizado y de cómo en la década de los setenta se trabajó a conciencia en la compleja mascarada económica que garantizó la hegemonía de Estados Unidos a golpe de déficit; la misma que nos ha traído los lodos en los que ahora nadamos. La clave propagandística está, como siempre, en simplificar la complejidad de los argumentos. Qué mejor manera de contraatacar que con una alegoría. El «Minotauro global» apela a Grecia y a los constantes tributos que aquellos atenienses hacían a la bestia en pos de un supuesto progreso; algo muy parecido a lo que ha venido sucediendo desde los ochenta con los mercados (financieros): Wall Street como animal hambriento en el que todos quieren confiar, aunque se intuya que el sistema, en el largo plazo, no va a funcionar. Un ensayo oportuno que pone sobre la mesa las asimetrías de un sistema económico guiado por la irracionalidad, según su autor; que también ofrece alternativas para volver al camino, lejos de las actuales políticas de austeridad. Después de la «aporía» que supuso el 2008, puede que sea cierto que estamos en un punto de la historia desde donde poder pivotar, incluir más actores en el escenario global para equilibrar la balanza e intentar salir de esta «quiebrocracia». O tal vez no.



Cuando el periodista Nicholas Wapshott decide subtitular este singular ensayo -que también funciona a modo de biografía pero, sobre todo, como radiografía psicológica de sus protagonistas- «el choque que definió a economía moderna», no se está quedando corto a la hora de analizar la batalla intelectual (y personal) entre John Maynard Keynes y Friedrich Hayek, autores de las dos teorías económicas que han definido la concepción de las relaciones entre Estado y Mercado en la segunda mitad del siglo XX (y más allá). Con la Primera Guerra Mundial y su discutido Tratado de Versalles como desencadenante, ambos economistas, el inglés Keynes y el austriaco Hayek, comienzan a elaborar sus puntos de vista de lo que será, más tarde, pensamiento y doctrina económicos. Mientras el primero defenderá el gasto público estatal como modo de reactivar la economía, el segundo aludiría a la mano invisible de un mercado autorregulado por sí solo, sin Estado que lo controle, ni organismos públicos que lo proyecten. Un repaso por los orígenes, el desarrollo y, lo que es más interesante, la posibilidad de elucubrar con lo que ambos hubieran sugerido para abordar la actual crisis; ¿un «choque» que podría haber sido de ayuda? Wapshott prefiere optar por la ambigüedad, pues la posibilidad de que ambos hayan fracasado parece, a día de hoy, la más obvia, la más coherente, a la luz del actual estado de la economía. 



De un tiempo a esta parte no hay profesional que no se haya fijado en el potencial de lo que se ha venido a llamar «la revolución de los datos masivos» o big data. Se trata de uno de los temas clave de nuestro presente, no tanto por la promesa económica de esta propuesta, que muchos asocian a beneficios inmediatos de carácter monetario, sino por cómo los estudios estadísticos y la inversión en la visualización de los resultados puede acercar a la sociedad una imagen más precisa, más completa, de la realidad. La fuente de estos datos es Internet, escenario desde donde se nos recomienda hacernos a la idea de un «nuevo» concepto de privacidad. Otra consecuencia directa de este cambio tecnológico la encontramos en la acumulación de información. De esta sobrecarga, ¿cómo hacer para «dejar que los datos hablen»? Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier, autores del ensayo que nos ocupa, apuntan a la perspectiva macro: «el big data se refiere a cosas que se pueden hacer a gran escala, pero no a una escala inferior, para extraer nuevas percepciones o crear nuevas formas de valor, de tal forma que transforman los mercados, las organizaciones, las relaciones entre los ciudadanos y los gobiernos». Estos autores apuestan por el cambio estructural; por conformarnos con que el qué pues no sabremos el porqué. Por una revolución enfocada en cómo usamos los datos.  

lunes, 16 de diciembre de 2013

Profesionales: emprendimiento como salida

En los últimos días viene confirmándose una tendencia más consolidada del rumbo que han tomado las profesiones colegiadas. De esta forma, el aumento de profesionales en ejercicio por cuenta propia (por necesidad en muchos casos, en el llamado emprendimiento), la moderación en los costes laborales, así como el repunte en creación de sociedades mercantiles dedicadas a servicios profesionales, configuran el escenario actual de un subsector que espera una ley discutida y matizable. Por ello, nos preguntamos: ¿Cuál es la verdadera fuerza y progresión de estos indicadores? ¿Serían sostenibles ante una ley demasiado liberalizadora? 

  • Análisis de los datos: más profesionales emprendedores, pero… 
La conclusión esencial que se extrae a raíz de los datos que se exponen a continuación explica el comportamiento emprendedor de los profesionales más como una respuesta o alternativa a la frágil situación del ejercicio por cuenta ajena, que a una decisión fruto de un contexto económico más proclive. Por ello, los profesionales que evidencian su capacidad de adaptación se enfrentan a nuevos retos.

11.684 profesionales más ejercen por cuenta propia en el último año, según los datos de afiliación de noviembre publicados recientemente por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Esta cifra supone un incremento del 5,40% y sitúa al subsector de los servicios profesionales como uno de los más propensos a la aventura de emprender. 

No obstante, este dato se complementa con la situación estancada de aquellos profesionales que realizan su ejercicio por cuenta ajena ya que, en el mismo periodo anual, presentan un descenso de afiliados del 0,45%, si bien en noviembre, la nota positiva fue una subida del 0,33% que parece querer romper esta tendencia. 

Además, para entender esta evolución es necesario tener en cuenta la serie de costes laborales (ICLA) que publicó el INE la semana pasada. Así, en el tercer trimestre las actividades profesionales, científicas y técnicas acumularon un descenso, en media, del 1,1% anual, convirtiéndose en uno de los subsectores que más ajuste hacen en este sentido, en contraposición con el conjunto de la economía, que repuntó los costes laborales en un 0,6%. 

Una vez vistos estos datos que, no olvidemos, se encuadran en un contexto económico que aún sigue mostrando incertidumbre por la vulnerabilidad de algunos indicadores, encontramos razones que explican también el giro más pronunciado hacia el emprendimiento de numerosos profesionales, que ven en esta opción una salida para seguir desarrollando su actividad.

Asimismo, y prueba de ello para terminar, están las sociedades mercantiles como indicador que, según la estadística del INE, señala a las profesiones colegiadas como la tercera actividad económica con más dinamismo creador, con un peso del 12,23% sobre el conjunto de sectores económicos. 

  • ¿Es sostenible esta tendencia con una liberalización excesiva? 

El auge del ejercicio por cuenta propia supone una nueva oportunidad para el subsector de las profesiones que, heterogéneo y golpeado en mayor o menor medida por la crisis, muestra una vez más su carácter adaptativo e impulsor de la economía. No obstante, para reforzar esta tendencia, es imprescindible mejorar dos esferas conexas. Por un lado, establecer un marco regulatorio de servicios y colegios garante del control deontológico sobre los profesionales y que, por tanto, suministre la suficiente confianza sobre la calidad a los clientes o pacientes que precisen sus servicios. Y, por otro lado, en el ámbito económico, políticas e incentivos que puedan abrir de manera clara el ‘grifo’ del crédito a los proyectos de los profesionales que comienzan. De lo contrario, estas tendencias expuestas, difícilmente podrán tener continuidad.

martes, 3 de diciembre de 2013

Servicios profesionales: potencial de crecimiento actual

Comisión Europea: en España, «la transición deseada hacia actividades que requieren mayor valor añadido, conocimientos y tecnología está todavía obstaculizada por la ausencia de una mayor liberalización de servicios profesionales»

Esta fue una de las principales conclusiones que emitió la Comisión Europea el pasado jueves 26 de noviembre, en su informe sobre las pymes en Europa. Destacó además, que el perfil de éstas en España se caracteriza por una generación de valor añadido reducido concentrado en alimentación, comercio, restauración, textil, etc. No obstante, hay que tener en cuenta, que el 94,1% del tejido empresarial español son microempresas; es decir, tienen menos de diez trabajadores y ocupan al 38,5% de los trabajadores, según el Instituto de Estudios Económicos (IEE). En este sentido, la transformación de la economía hacia actividades de mayor valor añadido por la que aboga Bruselas tiene una justificación certera: una mayor liberalización de los servicios profesionales merece una especial reflexión

  • Las profesiones invierten en innovación tecnológica 

Las profesiones muestran un comportamiento contracíclico positivo en innovación tecnológica. Durante el año 2012, el gasto en innovación tecnológica en las actividades profesionales, científicas y técnicas creció un 5,1% frente al descenso acusado del 9,1% en el conjunto de la economía. Unos datos que toman un mayor significado si se contextualizan con la bajada de un 6,6% en la industria y de un 11,1% en los servicios como refirió el INE el 27 de noviembre en su publicación. Este incremento, que no es casual o fortuito, responde al concepto de profesión liberal estructurado bajo el modelo colegial actual, que percibe la innovación en todos los órdenes de la profesión como esencial para ofrecer cada vez un servicio de calidad media más elevada a los usuarios. Sin el incentivo que proporcionan las entidades colegiales en la promoción y evolución de las profesiones y, de la misma forma, el amparo de seguridad que sirven a los clientes o pacientes a través del instrumento de colegiación, una liberalización excesiva que alejara al profesional y ciudadano de los colegios distorsionaría estos elementos. 

  • Los servicios profesionales como bienes transables

Fruto del apoyo a la evolución de las profesiones por las instituciones colegiales los servicios profesionales tienen la capacidad hoy de ser considerados transables, o lo que es lo mismo, exportables. ¿Por qué? Si nos remontamos al periodo de crecimiento de la economía española comprendido entre 1995-2007, vemos que éste se debió a los bienes no transables; en otras palabras, bienes que no eran exportables como los que resultan de la construcción o restauración. Sin embargo, los profesionales -durante esta etapa y de forma más reciente e intensa- ven en la prestación de sus servicios al exterior mediante soportes tecnológicos una posibilidad real y efectiva de competir en el exterior a través de la seña de calidad -ejemplo: e-commerce-. Este nuevo escenario presenta, no obstante, una sensibilidad especial, dado que la prestación debe preservar la misma confianza para el ciudadano que un servicio profesional al uso.

Por tanto, si se quiere fomentar el potencial exportador de nuestra economía, un factor primordial debería ser asegurar que la prestación de servicios profesionales se realiza en base a los criterios de seguridad indispensables para el cliente o paciente y con el nivel de calidad necesario que garantizan los colegios profesionales a través del control deontológico. Desplazar a las instituciones colegiales a un papel más distante, en este apartado, supondría un argumento de menor competitividad y credibilidad de nuestros profesionales en el exterior en comparación con otros países donde el modelo colegial está más presente.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Tratado de Libre Comercio EEUU-UE: Servicios profesionales incluidos #TLC

«Será muy ambicioso en todos los sectores —de servicios— y formas de prestación» 

Bruselas, 11-15 noviembre. La segunda ronda de negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EE.UU. y la Unión Europea  ya está en marcha. De cerrarse —a mediados del 2014—, daría lugar al área de comercio con mayor volumen económico del mundo. Al mando de las conversaciones se encuentran Daniel Mullaney, jefe negociador por EEUU, e Ignacio García-Bercero, su homólogo por la Unión Europea. La importancia de llegar a este acuerdo es «capital», como refirió, recientemente, el Ministro de Asuntos Exteriores, Margallo en un acto en la Casa de América. Y así lo cree la Comisión Europea al anunciar efectos positivos sobre el empleo y el crecimiento económico. Unos efectos que, como sostiene, provendrán en un 80% del recorte en burocracia, en diferentes regulaciones y, por otro lado, de la liberalización del comercio de servicios. Prueba de la importancia para las profesiones colegiadas fue la Mesa Redonda que tuvo lugar el día 5 de noviembre en la Cámara de Comercio de Madrid. En ésta se abordó las posibles oportunidades para las empresas españolas y se prestó atención al capítulo de los servicios profesionales dentro del TLC. ¿Pero qué supondría todo esto? 

  • Planteamiento del TLC respecto a los servicios profesionales 
Una de las líneas básicas del TLC se basa en mejorar el acceso al mercado de servicios en EE.UU. por parte de las empresas españolas y, viceversa, «no seamos ingenuos». Así manifestó, en dicha Mesa Redonda, Rafael Fuentes Candau, Subdirector General de Política Comercial con Iberoamérica y América del Norte. En su presentación aludió al objetivo del TLC de liberalizar todos los sectores de servicios y la oportunidad que supone para los profesionales y, en concreto, para los arquitectos e ingenieros, como un punto esencial en la confección de este acuerdo. En este sentido, surgen varios interrogantes, máxime cuando nos encontramos a las puertas de una discutida Ley de Servicios y Colegios Profesionales (LSCP). Sin ir más lejos, como sabemos, el modelo estadounidense se basa en las licencias profesionales y, en general, las profesiones son de adscripción voluntaria. Además, la propia prestación de servicios profesionales es de carácter heterogéneo y cada Estado tiene una regulación con diferentes matices. Mientras, en el caso español y europeo, a pesar de mostrar una mayor homogeneidad en cuanto a la colegiación, también presenta sus particularidades. Por ello, armonizar a ambos lados del atlántico que la prestación de servicios profesionales pueda realizarse de forma reglada, en iguales condiciones y, sobre todo, salvaguardando los derechos y la calidad que merece el ciudadano, parece hoy, un galimatías de grandes proporciones.

  • ¿Qué modelo de prestación de servicios profesionales prevalecerá?, ¿será una mezcla? 
A priori, según el experto en comercio internacional, Arcadi Oliveres, «EE.UU. tiene una posición dominante en algunas áreas, como servicios profesionales e inversión extranjera. Las empresas norteamericanas suelen invertir más en Europa que al revés». Mientras, Javier Díaz Jiménez, profesor del IESE afirmaba que «este tratado llevaría a un desarme arancelario completo, donde las mercancías podrían venderse sin ningún coste y donde se armonizarían determinados estándares técnicos. Integrar un mercado comercialmente de ese tamaño bajaría los precios de muchas cosas y nos beneficiaríamos todos».

  • ¿Qué hay de la protección de datos?
Pero no hay que olvidar, además, el tema de la protección de datos. La Organización Europea de Consumidores (BEUC), junto con otras instituciones comunitarias, han alertado de que las legislaciones a este respecto son «totalmente incompatibles» y, por tanto, piden que este proceso negociador sea más abierto a la sociedad. Sin ir más lejos, Martin Schulz, Presidente del Parlamento Europeo, pidió que se paralice el proceso hasta tener más garantías sobre este asunto. Una de las posibles implicaciones sería la prestación de determinados servicios profesionales a través del creciente fenómeno del e-commerce donde los datos tanto de profesionales como clientes o pacientes podrían no estar lo suficientemente protegidos. 

  • Posible repercusión del TLC para la Ley de Servicios y Colegios Profesionales 
Uno de los objetivos y enfoques del anteproyecto de LSCP es adaptarse aún más al marco regulatorio europeo. De esta forma, la aparición y consolidación de un acuerdo de libre comercio entre EE.UU. y la UE «conllevaría una modificación de la LSCP que no tendría que ser excesiva al estar dentro del marco comunitario» tal y como dijo, Rafael Fuentes Candau. La actualidad en las profesiones se centra hoy, en el desarrollo del anteproyecto de LSCP, pero una vez vistos estos movimientos en el marco de acuerdos comerciales entre la Unión Europea y EE.UU., merecen y tendrán un capítulo especial para las profesiones colegiadas. Y es que los derechos de los profesionales y ciudadanos están juego.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Impactos de la #LSCP: (8) El género en disputa

Terminamos esta serie de artículos dedicados a analizar los diferentes impactos económicos que el Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales (LSCP) podría traer a nuestra sociedad poniendo el ojo en la cuestión de género, a la que la memoria de análisis de impacto normativo también hace alusión. Según este documento, "cabe esperar que la Ley tenga un impacto positivo de género, fundamentalmente al facilitar un acceso equilibrado al mercado laboral de empleo cualificado". 
La conclusión, desde la perspectiva de la contribución a los objetivos de las políticas de igualdad de oportunidades, es que la propuesta contribuye a mejorar la presencia de las mujeres en el mercado laboral y sus condiciones salariales y de trabajo. Su efecto principal en este sentido puede ser contribuir a la mejora de la presencia laboral de las mujeres en el conjunto de la economía, a través de la expansión de las oportunidades de empleo, especialmente en el segmento de empleo cualificado.

No obstante, en el texto no se especifica cuáles serán las estrategias, o de qué manera una mayor competencia, resultante de la apertura de mercado, puede ayudar a que las profesionales liberales tengan las mismas oportunidades laborales que sus pares varones.


¿Por qué hablar de mujeres y hombres cuando hablamos de la #LSCP?

Como apuntan los economistas Lina Gálvez Muñoz y Juan Torres López en Desiguales (Icaria, 2010) ha de tenerse en cuenta "la desigual posición en la que se encuentran las mujeres y los hombres a la hora de participar en la producción de los bienes y servicios y en la distribución de los ingresos y la riqueza, y del bienestar, poder y consideración que de ello se deriva". Aluden ambos economistas a una clave de análisis, que es tener en cuenta, además de la esfera del mercado, la relacionada con todo el trabajo necesario para "el sostenimiento de la vida humana, pase o no por el mercado, y los aspectos distributivos y retributivos no solo monetarios".

Es decir, existen unas condiciones estructurales de desigualdad a las que apenas se hace alusión. Una desigualdad que tiene que ver con la remuneración económica, pero también simbólica. Y con las cargas de trabajo dentro y fuera de casa, para ambos. Si no se analizan, si no se detectan, ¿cómo esperar impactos positivos de una normativa que no atiende a unos problemas específicos?. Porque, según el VII Informe del Perfil de la Mujer Trabajadora (2013), la media de diferencia salarial entre un hombre y una mujer en el mismo puesto y con el mismo trabajo es del 35%.  Este estudio también habla de compatibilidad entre lo profesional y lo catalogado de "doméstico", donde las mujeres trabajan a tiempo parcial un 26,3% en contraste con el 1% de los hombres que llevan a cabo este modelo.

Cierto es que el sector servicios es el que más empleo ha creado, los datos son claros al respecto; pero también nos acercan otras realidades, como que las mujeres suponen el 46,1% de los ocupados en las actividades profesionales, científicas y técnicas, y han perdido un 7,4% de empleo desde el 2008,  según el Informe de la situación de las mujeres en el mercado de trabajo (Secretaría de Estado de Empleo).


Políticas ad hoc

Las llamadas "políticas de igualdad" para los nuevos gobiernos corporativos, así como "la conciliación como un derecho social que debe dirigirse tanto a hombres como a mujeres" -pronunciado este lema en el último Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles- son dos ejemplos de acción en torno a un problema (pro)común. Sin embargo, pocos estudios aluden a la desigualdad como fuente de las mayores perturbaciones que sufre la economía, y por ende, la sociedad. Es decir, a la reforma estructural que no solo trae una normativa, sino un ambiente, una cultura de la equidad en todos los sentidos. Otra regulación y un nuevo orden institucional, necesarios tal y como ha dejado claro esta crisis. Nuevos valores, otros enfoques. "El reto del otro poder", que dirían los autores de Desiguales