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miércoles, 21 de junio de 2017

El Consejo Económico y Social percibe una recuperación fatigosa

Aún se mantiene un «entorno de débil crecimiento que aumenta la desigualdad». Así definió el actual panorama Marcos Peña, presidente del Consejo Económico y Social (CES), en la presentación de la Memoria Socioeconómica y Laboral del año 2016 de la institución el 20 de junio.

Un documento estructurado en tres bloques: 

En el ámbito de la economía, el CES remarcó la situación de incertidumbre global generada por los fenómenos del Brexit y la elección de Trump como presidente de los EE.UU. que apuntan a un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y fomentan políticas aislacionistas. No obstante, a nivel nacional, destacó que la economía española continúo la senda de crecimiento que fue más equilibrado entre las aportaciones de la demanda interna y externa.

Respecto al bloque laboral, la memoria señala el incremento de la ocupación durante el pasado año aunque matiza que hay una polarización en la que los grupos ocupacionales de técnicos y profesionales, y los de ocupaciones elementales mostraron mayor ritmo de crecimiento. No obstante, el peso de la hostelería y el comercio aún es muy notable.

En cuanto al bloque social, desde el CES se apuntó que aún hay muchos hogares que están al margen de la recuperación. Una situación que requiere un análisis de evaluación de las políticas para mejorar también la cooperación entre las administraciones.

En este sentido, Peña manifestó que «para superar las secuelas de la crisis se requiere poder construir los puentes necesarios que afiancen los cimientos de una recuperación duradera y favorecedora de la cohesión social». De este modo destacó que «la cohesión social y la eficiencia económica» son conceptos «inexcindibles» para el CES y que «el único instrumento para alcanzarlos es el entendimiento».

martes, 17 de enero de 2017

Mucho camino institucional por recorrer para erradicar la pobreza y la desigualdad

La calidad institucional como elemento clave en la reducción de la pobreza y la desigualdad




  • Informe del Banco Mundial 
Más allá de las diferencias regionales, el perfil característico de los grupos sociales más pobres en el mundo se concentra en un 80% en el ámbito rural, la mitad son menores de 18 años —cuando este grupo de edad es solo un tercio de la población mundial—, y el nivel de formación de los adultos es muy bajo. Así lo describió Ana Revenga, supervisora del Banco Mundial, en el informe sobre la pobreza y la prosperidad compartida: abordar la desigualdad que se presentó el 16 de enero en la sede de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID). Con la finalidad de poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida a nivel mundial, la institución financiera elaborará entregas periódicas del informe para mostrar los avances en los objetivos de desarrollo sostenible fijados por Naciones Unidas (NU), concretamente el primero: fin de la pobreza y el décimo: reducción de las desigualdades. En definitiva, con estos estudios se pretende llegar a los profesionales del desarrollo, los encargados de la formulación de políticas y a la sociedad en general. 

Más en detalle, Revenga señaló que en el espectro 2008-2013, los ingresos del 40% de población más pobre en los países en desarrollo convergieron hacia las rentas más altas. Sin embargo, en los países de renta más alta o en aquellos del este de Europa, la desigualdad creció en el mismo periodo. Por su parte, Mario Negre, codirector del equipo que elaboró el informe, sostuvo que si el 40% más pobre de los países tomará o compartiera un 1% del crecimiento del 60% más rico, se alcanzaría el objetivo de reducción de la pobreza fijado para el año 2030. E incluso podría llegar en 2025 si el porcentaje fuera del 2%. En este sentido, defendió que «las políticas redistributivas pueden ser muy importantes para reducir la pobreza». 

En cuanto a las políticas sobre pobreza y desigualdad, las cuales «no son automáticas e irrevocables», José Cuesta, también codirector del informe, apuntó algunos de los aspectos comunes que habían llevado a países como Brasil, Perú, Mali, Camboya y Tanzania a rebajar sus índices de desigualdad en la última década. Entre esos factores se encuentran el crecimiento económico sostenido y rápido, unos mercados laborales más estables y que buscan reducir brechas, y la aplicación de políticas apropiadas tales como la inversión en infraestructuras, educación y sanidad. Todo ello junto con el aprovechamiento de un entorno económico internacional favorable. Asimismo, José Antonio Alonso, del comité de política de desarrollo de NU, refirió en su análisis la mejora y el progreso de la calidad institucional como un elemento clave del impacto de la desigualdad en la sociedad. 

  • Informe de Intermon Oxfam 
También el mismo día 16 se hacía público el informe Una economía para el 99% de la organización Intermón Oxfam, donde para atajar el problema de la pobreza y la desigualdad expone que se «requiere repensar el modelo económico». En este sentido, los datos de la economía española no acompañan y apunta que la desigualdad medida por el índice de Gini aumentó en 0,9 puntos en los últimos dos años.

De este modo, entre las líneas de cambio por las que aboga alude a potenciar el talento de las personas para así sacar su mayor provecho, enfocar la economía para que sirva a la mayoría y fomentar paquetes de políticas dirigidas a los colectivos más vulnerables ya excluidos o en riesgo de exclusión social.

lunes, 26 de octubre de 2015

Reseña sobre El bienestar desigual

«La crisis económica nos ha devuelto al pasado. La falta de crecimiento de la renta y la consecuente disminución de los ingresos fiscales han hecho que las cotas de servicios ya consolidadas, así como las nuevas prestaciones que se consideraban merecidas, no sean financieramente sostenibles». Guillem López Casasnovas 

Es una de las reflexiones con las que comienza el ensayo El bienestar desigual (Península, 2015), Guillem López Casasnovas, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra. El foro elegido para la presentación de su libro fue el Consejo General de Economistas encabezado por su presidente, Valentín Pich, en el mes de septiembre.

En el libro, Casasnovas aborda con una estructura muy definida hacia donde debería avanzar el sistema del Estado del Bienestar en España, particularmente en la sanidad donde refiere la necesidad de racionalizar el gasto, priorizar actuaciones y la introducción de más criterios de coste-efectividad. Para ello, apela a una concienciación personal sobre el verdadero coste de los servicios públicos y sostiene que «sin responsabilidad individual no hay acción colectiva perennemente sostenible». 

Dentro de las claves que propone para evolucionar la sostenibilidad pública, a nivel administrativo defiende que «toda regulación de carácter preventivo debería probar que su relación coste-eficiencia reduce la probabilidad de que suceda el peor de los resultados sociales posible». 

Además, en el plano temporal en cuanto a la solidaridad intergeneracional señala los límites que no debería traspasar con el fin de que sea justa y prolongable. Según el autor, esta solidaridad «abarca no solo los procesos de preservación del medio ambiente y la calidad de vida en general para las futura generaciones, sino también la custodia de un endeudamiento asumible que no les traslade costes financieros que no podrán pagar». 

Así pues el debate sobre lo público está servido...

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Piketty y la desigualdad: hacia una redistribución justa e inversión en capital humano

«La cuestión de la desigualdad y la redistribución está en el centro del conflicto político». Thomas Piketty, La economía de las desigualdades. Cómo implementar una redistribución justa y eficaz de la riqueza (Anagrama, 2015) 


La investigación y el debate irreconciliable entre las posturas que abordan el asunto de la desigualdad sigue como cimiento y uno de los principales leitmotiv del aprendizaje de la ciencia económica. Thomas Piketty, es uno de los máximos exponentes y especialistas de este sempiterno estudio y así lo refleja en su libro La economía de las desigualdades. Cómo implementar una redistribución justa y eficaz de la riqueza (Anagrama, 2015). Una actualización de la publicación de hace casi dos décadas debida al terremoto mediático causado el pasado año con su obra El capital en el siglo XXI, donde 'fotografío', con datos, el rendimiento superior del capital frente al crecimiento de las rentas salariales en la segunda mitad del siglo XX, como ejemplo. 

Más manejable en términos divulgativos, en La economía de las desigualdades, Piketty nos brinda un análisis, no exento de partes sesudas y técnicas, que deja vislumbrar algunos de los «mecanismos económicos y sociales que producen las desigualdades». Entre ellos, señala que «si el mercado del crédito fuera plenamente eficaz (...) la desigualdad inicial de la distribución del capital debería terminar por atenuarse». Además, otorga especial atención a la formación y afirma que «una parte esencial de la desigualdad entre países ricos y pobres —y, por otro lado, de la desigualdad en general— no se debe a la distribución desigual de los medios de producción, sino a la distribución desigual del capital humano». 

Como soluciones a los desequilibrios, dos métodos a elegir: la redistribución pura o la redistribución eficaz. La primera, confiando en el reparto primario de rentas que hace el mercado, las redistribuye posteriormente hacia los más desfavorecidos; la segunda redistribución interviene los fallos de mercado para mejorar la asignación de recursos y la equidad social. 

La lectura, preferentemente sosegada, del libro otorga al menos, más argumentos para continuar con el debate... 

  • La OCDE apuesta por la mejora y optimización de las competencias para favorecer el crecimiento inclusivo 
Precisamente, al hilo de la obra de Piketty y su énfasis en el capital humano como uno de los factores explicativos de la desigualdad, la OCDE presentaba la semana pasada el informe Estrategia de Competencias. Andreas Schleicher, director del departamento de Educación y Competencias de la institución manifestó que «es hora de centrarse en mejorar el nivel de competencias de los españoles y optimizar sus competencias en el puesto de trabajo para fomentar el crecimiento inclusivo y la innovación». 

Y advierte, en concreto para España, que «debe duplicar sus esfuerzos con objeto de asegurarse de que los jóvenes españoles adquieren y gozan de las competencias necesarias para tener éxito en el ámbito socioeconómico. Por otra parte, España deberá adoptar nuevas estrategias para llegar a los casi 10 millones de adultos escasamente cualificados». 

Así pues el reto de potenciar el capital humano está más presente que nunca y las profesiones colegiadas juegan un papel fundamental en ello en una doble vertiente. De un lado, desde las propias organizaciones colegiales al implementar la formación continuada de los profesionales; y, de otro lado, al generar actividad económica de alto valor añadido que genera empleo vinculado y servicios de calidad para los ciudadanos.

miércoles, 23 de abril de 2014

Lecturas económicas para el 'Día del Libro'

La biología de la toma de riesgos (Anagrama, 2013) 

John Coates, investigador en neurociencias y finanzas en la Universidad de Cambridge, nos sumerge en un certero y meticuloso ensayo sobre los factores biológicos que intervienen en nuestro comportamiento en relación a la economía. Para ello, destierra uno de los mitos más implantados en el paradigma actual: «en economía todavía subsiste algo muy parecido a la división platónica entre mente y cuerpo…». Este precepto implantado por la escuela neoclásica, «una economía de cuello para arriba» ha ido reduciendo los márgenes de análisis y reflexión que explican la creación de burbujas que desembocaron en grandes crisis que dejaron huella. Por ejemplo, la llamada «cicatriz invisible» que sucedió a los años 20 y que dio lugar en esas generaciones a «una desconfianza patológica en los bancos y los mercados de valores, así como un miedo enfermizo al desempleo». Una situación con paralelismos cada vez más claros en nuestra sociedad. A lo largo del ensayo centrado en el parqué de operaciones de un gran banco de Wall Street, Coates, con experiencia en lo frenético de estos enclaves, analiza de manera pormenorizada y amena la amalgama entrelazada de reacciones químicas que se producen en nuestro cuerpo y que nos hacen estar alerta preconscientemente antes de tomar de una decisión. Después de todo, en nuestras decisiones, no sólo interactúan elementos racionales absolutamente verificables, también está muy presente una cuestión de feeling.



La economía del bien común (Deusto, 2012) 

Cambiar el concepto de éxito económico imperante, ponderar a las personas como el fin de la economía y no el medio y la cooperación como norma natural de comportamiento son algunos de los elementos esenciales que propone el creador del modelo de Economía del Bien Común (EBC), el austriaco Christian Felber en este libro. Una deconstrucción desde los cimientos que sustentan la lógica económica presente para construir un nuevo paradigma económico cuyo objetivo fundamental sea perseguir el bien común de la sociedad. Como afirma Felber, «la ciencia económica clásica está desprovista de alma. Es, por tanto, una gran amenaza para la sociedad futura. (…). El principio de este proceso de curación es incluir de nuevo la economía dentro del sistema de valores sociales». En este sentido, el autor apela a cumplir realmente lo enunciado en numerosas constituciones europeas donde se fomente el bien común para el conjunto de las sociedades. Y para ello, el libro aborda desde un aspecto filosófico y empírico las bases del modelo para después pasar a ser un manual eminentemente práctico acerca de cómo poner en marcha esta nueva concepción en un proyecto empresarial sin importar la dimensión. Hablamos, en definitiva, de un modelo económico, más ético, responsable y sostenible.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Lecturas económicas


Nos cuenta el economista greco-australiano, Yanis Varoufakis, el cuento del «Minotauro global» (Capitan Swing, 2012), una vuelta al mito como «metáfora útil» para explicar el porqué de un presente dislocado por el sistema económico globalizado y de cómo en la década de los setenta se trabajó a conciencia en la compleja mascarada económica que garantizó la hegemonía de Estados Unidos a golpe de déficit; la misma que nos ha traído los lodos en los que ahora nadamos. La clave propagandística está, como siempre, en simplificar la complejidad de los argumentos. Qué mejor manera de contraatacar que con una alegoría. El «Minotauro global» apela a Grecia y a los constantes tributos que aquellos atenienses hacían a la bestia en pos de un supuesto progreso; algo muy parecido a lo que ha venido sucediendo desde los ochenta con los mercados (financieros): Wall Street como animal hambriento en el que todos quieren confiar, aunque se intuya que el sistema, en el largo plazo, no va a funcionar. Un ensayo oportuno que pone sobre la mesa las asimetrías de un sistema económico guiado por la irracionalidad, según su autor; que también ofrece alternativas para volver al camino, lejos de las actuales políticas de austeridad. Después de la «aporía» que supuso el 2008, puede que sea cierto que estamos en un punto de la historia desde donde poder pivotar, incluir más actores en el escenario global para equilibrar la balanza e intentar salir de esta «quiebrocracia». O tal vez no.



Cuando el periodista Nicholas Wapshott decide subtitular este singular ensayo -que también funciona a modo de biografía pero, sobre todo, como radiografía psicológica de sus protagonistas- «el choque que definió a economía moderna», no se está quedando corto a la hora de analizar la batalla intelectual (y personal) entre John Maynard Keynes y Friedrich Hayek, autores de las dos teorías económicas que han definido la concepción de las relaciones entre Estado y Mercado en la segunda mitad del siglo XX (y más allá). Con la Primera Guerra Mundial y su discutido Tratado de Versalles como desencadenante, ambos economistas, el inglés Keynes y el austriaco Hayek, comienzan a elaborar sus puntos de vista de lo que será, más tarde, pensamiento y doctrina económicos. Mientras el primero defenderá el gasto público estatal como modo de reactivar la economía, el segundo aludiría a la mano invisible de un mercado autorregulado por sí solo, sin Estado que lo controle, ni organismos públicos que lo proyecten. Un repaso por los orígenes, el desarrollo y, lo que es más interesante, la posibilidad de elucubrar con lo que ambos hubieran sugerido para abordar la actual crisis; ¿un «choque» que podría haber sido de ayuda? Wapshott prefiere optar por la ambigüedad, pues la posibilidad de que ambos hayan fracasado parece, a día de hoy, la más obvia, la más coherente, a la luz del actual estado de la economía. 



De un tiempo a esta parte no hay profesional que no se haya fijado en el potencial de lo que se ha venido a llamar «la revolución de los datos masivos» o big data. Se trata de uno de los temas clave de nuestro presente, no tanto por la promesa económica de esta propuesta, que muchos asocian a beneficios inmediatos de carácter monetario, sino por cómo los estudios estadísticos y la inversión en la visualización de los resultados puede acercar a la sociedad una imagen más precisa, más completa, de la realidad. La fuente de estos datos es Internet, escenario desde donde se nos recomienda hacernos a la idea de un «nuevo» concepto de privacidad. Otra consecuencia directa de este cambio tecnológico la encontramos en la acumulación de información. De esta sobrecarga, ¿cómo hacer para «dejar que los datos hablen»? Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier, autores del ensayo que nos ocupa, apuntan a la perspectiva macro: «el big data se refiere a cosas que se pueden hacer a gran escala, pero no a una escala inferior, para extraer nuevas percepciones o crear nuevas formas de valor, de tal forma que transforman los mercados, las organizaciones, las relaciones entre los ciudadanos y los gobiernos». Estos autores apuestan por el cambio estructural; por conformarnos con que el qué pues no sabremos el porqué. Por una revolución enfocada en cómo usamos los datos.  

viernes, 15 de febrero de 2013

El arte de vivir del dinero ajeno

En los tiempos que corren, cargados de tribulaciones, preocupaciones, prisas, etc. que son inherentes a nuestra actividad cotidiana gracias, entre otras cosas, a la sempiterna crisis económica, ¿quién no se ha planteado decir «basta» durante unos días? Eso es, precisamente, lo que le ocurre al protagonista del libro que tengo a bien comentaros brevemente en esta entrada, El arte de vivir del dinero ajeno. Un abogado, con una vida aséptica en lo emocional y rutinaria en lo profesional que, de repente, busca despertar fuera de ese día de la marmota y parar a reflexionar, recargar energías y quién sabe si descubrir algo más… 
El destino del protagonista le encamina hacia un lugar retirado de la ciudad, un pueblo que ofrece una pensión de descanso rodeado de un paraje bucólico donde se puede respirar aire limpio. Allí, junto con una serie de personajes pintorescos y contrapuestos comienza un viaje iniciático donde el recorrido introspectivo le llevará por senderos que días atrás ni se hubiera planteado. De esta forma, el autor, Ivan Cosos, nos propone un agudo ensayo económico novelado con una narrativa amena que articula a través de las vivencias que experimenta el personaje principal, Ricardo. Las circunstancias que motivan al abogado a descubrir más sobre el mundo que nos rodea forman parte de la novela; Las enseñanzas que se extraen, numerosas, entroncan con la actualidad y son relatadas con naturalidad y revelación. ¿Sabemos exactamente cuál es la diferencia entre especular e invertir?, ¿Tenemos suficientemente en cuenta el peso de la imponderable, en muchas ocasiones, acción humana sobre la economía?, ¿Qué es el dinero-tiempo?... 

Estas, son solo algunas de las preguntas y reflexiones que se desarrollan en el libro y que se entrelazan de forma armoniosa con las peripecias de los personajes, los cuales, no dejan indiferentes… . Por tanto, la lectura nos brinda un doble interés, por un lado, nos entretiene con el desarrollo de la historia y, por otro, hace gala de un carácter didáctico con una sencillez que te captura desde el inicio.

lunes, 8 de octubre de 2012

Por qué Carlyle no tenía razón...

Con motivo de este post inaugural, puede ser interesante comenzar por contextualizar acerca de las líneas maestras sobre las que va a tratar este blog. Si atendemos al título principal, Carlyle no tenía razón, aludimos al afamado ensayista y crítico social escocés del siglo XIX que afirmó sobre la economía que era una “ciencia lúgubre”. Una conclusión a la que llegó después de estudiar la teoría malthusiana de la población y los alimentos, en donde se aventuraba un futuro ciertamente negativo. La economía, desde entonces, ha convivido con esta pesada carga, —no sin razón en ocasiones, todo hay que decirlo—, que le ha hecho llevar consigo el sambenito de carácter oculto, materialista, críptico o enigmático. Por ello, desde esta plataforma, intentaremos desde un punto de vista humilde pero con gran incentivo, hacer de la economía algo más pedagógico y transparente, con el propósito de quitar la razón con permiso a Thomas Carlyle.

En este sentido, ante la avalancha de noticias que nos invaden en los últimos meses y que darán como colofón la aprobación de la reforma de los servicios profesionales, pretendemos hacer llegar desde aquí: una batería de definiciones, reflexiones y ejemplos nutrida de teoría económica que nos ayude a entender un poco mejor de qué hablamos y más importante aún de qué nos quieren hablar. De manera progresiva, por tanto, consideraremos temas tales como macroeconomía donde nos centraremos principalmente en el empleo, pero también y muy especialmente en cómo funciona el mercado de los servicios profesionales. Un mercado que tiene unas líneas de actuación y características específicas que trataremos detenidamente. Emplearemos, asimismo, cuando sea preciso, el estudio económico realizado dentro de Unión Profesional llamado “Impacto en la economía nacional de la regulación de los colegios profesionales” en donde se abordan todos estos temas.

No olvidemos, que la seña de identidad principal de los servicios profesionales es la confianza y la calidad, lo que llama a una filosofía y ética profesional de hacer las cosas sensiblemente diferente a otros sectores económicos. Con lo cual, para hacer honor al lema de este blog, buscaremos una mayor identificación y confirmación de una cultura económica de lo profesional.