martes, 25 de junio de 2019

#ApunteEconómicoUP: ¿Cómo valoramos que nos engañen al consumir?

En cualquier aspecto de la vida cotidiana, el engaño es percibido de forma más o menos negativa por quién lo sufre. Con todo, cuando nos referimos a la pericia del engaño en determinados contextos puede ser leído como una habilidad que incluso se cotiza al alza en algunas profesiones. Concretamente, en aquellas que se destinan esencialmente a la venta pues en ese ámbito, «la gente ve el engaño como una táctica de persuasión de alta presión particularmente efectiva». Es la cuestión que han buscado desgranar y atajar los autores Brian C. Gunia y Emma E. Levine en su estudio Deception as Competence: The Effect of Occupational Stereotypes on the Perception and Proliferation of Deception. 

En su investigación, diferenciaron entre 32 profesiones con «alta orientación de venta» y «orientación de venta baja» que fueron clasificadas de acuerdo a una escala por 204 participantes en diversas situaciones. De tal forma, concluyeron que en determinadas ocupaciones en el ámbito de las ventas, la publicidad y la banca de inversión, «los engañadores serían empleados más competentes que personas honestas». En otras palabras, cuando el cliente adquiere un bien o servicio, generalmente más costoso, que no tenía previsto gracias a las técnicas de engaño y manipulación de un determinado profesional, queda en la mente del consumidor que ha estado frente a un vendedor competente al lograr su objetivo. Cuestión que, al parecer, valorarían sus propios empleadores no solo en su perfil de ventas, sino además, en su proceder interno como en la declaración de gastos superior que podría suponer un sobrecoste para la empresa. 

Dentro de las profesiones contempladas, aunque se trata de un estudio realizado en la esfera anglosajona, aparecen algunas que están en la órbita de la colegiación como el abogado, el dentista, el arquitecto, el médico, el ingeniero, el trabajador social o el químico cuya categorización por los participantes les situó mayoritariamente como profesiones de orientación de venta baja. A tal efecto, si aplicaran el engaño no serían valorados como competentes, pues lo que se espera de ellos es que sean honestos de acuerdo a las conclusiones del documento. 

  • El engaño nunca puede ser una competencia valorada del profesional colegiado

Con este estudio se abre un espacio de investigación especialmente apasionante en los servicios profesionales pues encontramos un fuerte indicio conductual que diferencia a las profesiones colegiadas de otras que no lo son y operan en otros sectores. ¿Qué intuiciones hay detrás de este fenómeno? Fundamentalmente, divididas en dos cuestiones. La primera está en la demanda, puesto que el cliente o paciente cuando plantea su problemática a un profesional sobre materias sensibles en el ámbito de la salud o la articulación de sus derechos espera ser tratado con la mayor diligencia y efectividad para su resolución. Igualmente, desde la oferta el profesional colegiado realiza su acto profesional sujeto a tres factores: independencia de criterio o autonomía facultativa, control de deontológico con régimen disciplinario, y responsabilidad. Un esquema de ejercicio que lo enmarca lejos de las técnicas de engaño. 


No obstante, ello no es siempre así, dado que en diversos contextos de ejercicio sin colegiación o mala praxis, la manipulación o el engaño pueden suceder. De hecho, según otros estudios como (Hyndman y Ozerturk, 2011) la configuración del juicio que realiza el potencial usuario de su problema o asunto depende, en buena medida, de su estado de ánimo y valoración sobre el precio. Así, en muchas ocasiones, parece demostrarse que si este presenta un ánimo pesimista y mayor disposición a pagar será más proclive a ser manipulado. En definitiva, existe aún mucho camino por recorrer para desentrañar bien los resortes conductuales que operan en la relación entre los profesionales y los clientes y pacientes.

jueves, 30 de mayo de 2019

#ApunteEconómicoUP: La sociofísica en la predicción del comportamiento, ¿aplicación para los servicios profesionales?

Se suele decir, no sin razón, que las ciencias sociales son más inexactas para calibrar sus resultados en la medida que dependen del comportamiento humano. Calcular los efectos de políticas, medidas económicas y sociales se queda siempre en aproximaciones con márgenes de error a considerar, no en la exactitud de las probetas, con lo que nunca se puede obtener seguridad sobre su desempeño con antelación en un laboratorio como ocurre en la investigación científica. Sin embargo, este marco parece que puede perder vigencia en los próximos años tal y como se publicaba en Retina. Un proyecto multidisciplinar, que engloba a físicos, matemáticos, sociólogos, economistas, antropólogos y biólogos, trabaja en un simulador del comportamiento humano. Denominado Ibsen, ya ha llamado la atención, incluso, del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, pero ¿en qué consiste y cuál es su utilidad?

Sociofísica
Anxo Fernández, un físico al mando de este proyecto y que trabaja en el Grupo Interdisciplinar de Sistemas Complejos de la Universidad Carlos III, se mueve en un terreno novedoso y que promete ser el futuro en el estudio de las sociedades, hablamos de la sociofísica, cuyo ejemplo más simple es la ola que acontece en los estadios deportivos. De este modo, lo relevante se encuentra en la interacción que se produce entre los individuos a gran escala a partir de una mayor complejidad de herramientas como el dilema del prisionero en las grandes cuestiones como el cambio climático, la economía o los movimientos sociales.  
En definitiva, desentrañar los condicionantes de nuestro comportamiento lejos de modelos estancos y que nos acercarían a una clarificación de los detonantes e incentivos en una sociedad. Todo, para lograr la aplicación de «políticas basadas en evidencia» según Ignacio Tamarit, investigador de la Carlos III. Por el contrario, si una herramienta así cae en las manos inadecuadas, podríamos enfrentarnos a unas consecuencias de manipulación de nuestros comportamientos más afinadas y, por tanto, más perturbadoras.

Medir mejor las interacciones bajo el sistema de profesiones colegiadas
Si aterrizamos el potencial de esta experimentación en el subsector de los servicios profesionales las aspiraciones podrían ser más que sugerentes. Quizás, podríamos evaluar y medir con más precisión los efectos sociológicos y económicos que produce el intrusismo, el valor del sistema de profesiones colegiadas en la certidumbre de la sociedad. También, la influencia de las redes de contactos y recomendaciones que se producen entre los clientes, pacientes y usuarios de los servicios profesionales. 
Asimismo, las interacciones entre los profesionales serían de igual interés puesto que podríamos obtener conclusiones acerca de los grupos que lideran la innovación y su permeabilidad al resto del tejido profesional. Otra opción podría ser, cómo los profesionales interpretan y desplazan a los intrusos para proteger la reputación colectiva de su disciplina en la medida que existen las corporaciones colegiales. Y así, un amplio catálogo de situaciones.

Fake news con la economía a través de la estadística
Un ejemplo reciente de la gravedad que supone la intención de manipular nuestro comportamiento era descrito por el Banco de España. En un artículo, abordaba como la ingente cantidad de fuentes de datos en la actualidad, utilizados por agentes privados en medios como las redes sociales, se emplean para generar «fake news sobre la medición de variables económicas» que llevan a conclusiones erróneas e interesadas. 
Como respuesta, la institución financiera independiente aboga por «reforzar el marco de calidad y de transparencia de las estadísticas oficiales» e, igualmente, diseñar «una política de comunicación que permita desmontar los bulos antes de que arraiguen». Sobra decir, que estamos en una época que obliga a hilar muy fino en todos los ángulos de una sociedad.

lunes, 29 de abril de 2019

#ApunteEconómicoUP: Hacia modelos económicos más precisos gracias a la digitalización de archivos históricos

Comprender las transiciones que se han vivido en unas sociedades con una gran desigualdad y conmoción social, y en otras con un crecimiento más equitativo es la aspiración de la profesora de economía en la Universidad de Harvard, Melissa Dell. Una inquietud que ha dado lugar a un proyecto muy ambicioso consistente en digitalizar millones de archivos históricos que hasta ahora han permanecido ocultos o inaccesibles en todo el mundo para el análisis predominante y la labor de prospección de muchos investigadores, especialmente, en la rama de las ciencias sociales. 

Ahora, gracias a un proyecto conjunto con una empresa canaria llamada Theam, está previsto lanzar una plataforma virtual próximamente que será el lugar donde pueda encontrarse infinidad de documentación, quizás más que centenaria, que pueda nutrir y hacer más sencillo y barato el acceso a este conocimiento humano registrado en papel, que de otro modo, acabaría por perderse o quedar al margen de la mayoría de los estudios. 

De tal forma, una de las aplicaciones que promete introducir elementos de carácter sísmico en su estructura, es en la economía y concretamente, en su modelización de fenómenos y previsiones. Un marco muy sugerente al que desde luego convendrá seguir la pista. 

Dificultades y cuestiones a considerar 
Sin duda, digitalizar todos los archivos históricos que puedan contribuir al enriquecimiento de las disciplinas de conocimiento puede ser uno de los avances que marquen un antes y un después en determinadas materias. Especialmente, en economía pero también en otras áreas como la sociología o la política. 

No obstante, ha de considerarse que en el análisis de esa nueva documentación digitalizada la información expuesta de datos puede tener sesgos, así como estar elaborada presumiblemente con una metodología diferente. Todo ello, debe ser analizado y reinterpretado para así poder ser contextualizado e incorporado de manera eficiente y útil. De tal forma, configurar equipos multidisciplinares aparece como una las claves en esta tarea de interpretación.

De interés para las profesiones colegiadas
En definitiva, todos los campos de conocimiento y actividad podrían verse beneficiados de esta ampliación de las bases históricas de información y datos para incluso elaborar mejores políticas sociales y económicas. Así, en el caso de las profesiones colegiadas, acceder a un fondo más amplio de su funcionamiento y actividad puede ser más enriquecedor para perfilar aún más sus características identificativas

E igualmente, el análisis económico que pueda realizarse abriría la puerta a que fuera más preciso en la medida que se incorporara mucha más información de cara a construir modelos econométricos de previsión en relación a impactos regulatorios como ejemplo. Sin olvidar, que la comparabilidad con otros países en este plano también sería más deseable.

jueves, 7 de marzo de 2019

#ApunteEconómicoUP: Mujeres economistas referentes en sus áreas

Al hilo del Día Internacional de la Mujer es interesante visibilizar el trabajo académico de gran interés que han aportado muchas economistas en diversas áreas de conocimiento. De este modo, de acuerdo a la filosofía de este blog, nos centramos en la contribución novedosa de algunas economistas en varias de las esferas que más han avanzado en los últimos años como por ejemplo: la economía conductual, el estudio de la desigualdad y la macroeconomía. Sin embargo, no debemos olvidar la escasez de mujeres como referentes mediáticos en muchas otros espacios y disciplinas de estudio que aún es evidente aunque mejora progresivamente. Por tanto, sirva esta entrada del blog para hacer un breve repaso en la línea apuntada.


  • Economía del comportamiento: Justine Hastings y Christina Jolls 
Sin duda, una de las esferas de conocimiento que han ganado más relevancia en los últimos años es la economía del comportamiento o economía conductual por la que el economista Richard Thaler recibió el Nobel de Economía en el 2017. Junto a él, además de otros referentes más conocidos como Amos Tversky o Daniel Kahneman también hay mujeres economistas cuyo trabajo es muy destacable por su contribución y que también se pone cada vez más en valor. 

Por ejemplo, Justine Hastings, profesora de economía y asuntos internacionales y públicos en la Universidad de Browm así como investigadora en el National Bureau of Economic Reserarch (NBER), elaboró junto con Jesse Saphiro uno de los trabajos de investigación más relevantes acerca del concepto de contabilidad mental. Basado en el mayor o menor valor que otorgamos al dinero en función de su procedencia y de las decisiones que tomamos en su uso que no siempre son racionales. Su trabajo, citado por Thaler en su libro La psicología económica (Deusto, 2016), demostró en EE.UU. que ante la bajada del 50% en el precio del combustible en el 2008, el consumo de la gasolina de mayor calidad se incrementó más de lo esperado contra el pronóstico de la economía racional de que parte de ese ahorro de los usuarios se destinaría a otros consumos como, más viajes por carretera, ocio u otros bienes y servicios. 

Igualmente, Christine Jolls, profesora de derecho y organización en la facultad de derecho de Yale y una de las mayores referentes de la economía conductual, ha trabajado en explorar qué comportamientos adoptamos que escapan del marco de racionalidad predominante en el estudio del derecho y la economía. Tanto es así, que en el artículo académico, A Behavioral Approach to Law and Economics junto a Thaler y Cass Sunstein, argumentaron como podía alterarse la percepción de la probabilidad de ser descubierto en la comisión de un delito. Para ello, se centraron, como ejemplo sencillo, en la notificación de las multas de aparcamiento en Chicago que pasó de notificarse mediante una nota en el parabrisas a ponerse como un adhesivo potente de color naranja muy llamativo en la ventanilla del vehículo, lo que actuaba de señal para el resto de conductores con el objeto de disuadir la comisión de esa infracción. 


  • Desigualdad: Esther Duflo 
En el campo de la desigualdad económica, uno de los nombres que han ganado más prestigio en los últimos años es el de la economista francesa, Esther Duflo, profesora de Reducción de la Pobreza y Economía del Desarrollo en el MIT, que recibió el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales en el 2015 por su trabajo acerca de la desigualdad y la pobreza. Desde el propio galardón se elogió su labor al haber «aplicado con originalidad métodos experimentales para evaluar la eficacia de las políticas contra la desigualdad económica y social, especialmente en África, Asia e Iberoamérica». Por ejemplo, la propia Duflo sostiene que los sistemas tributarios son demasiado complejos y evitan que sean más progresivos. En esta línea, citamos su contribución en el artículo sobre la desigualdad del número 159 de la revista Profesiones.  


  • Macroeconomía: Carmen Reinhart 
Finalmente, en el ámbito de la macroeconomía, Carmen Reinhart, doctora por la Universidad de Columbia y editora de diversas revistas académicas de economía valoradas como la American Economic Review, se ha erigido en los últimos años una de las figuras más reconocibles por sus aportaciones. Sin ir más lejos, en diciembre del 2018 recibió el Premio Rey Juan Carlos I de Economía en reconocimiento a sus investigaciones para obtener una mayor comprensión en la formación de las crisis financieras, que tienen patrones similares, y el movimiento de los flujos de capital. Cabe destacar su libro en colaboración con el economista Kenneth S. Rogoff Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera (Fondo de Cultura Económica de España, 2011).

miércoles, 27 de febrero de 2019

#ApunteEconómicoUP: Sobre la publicidad y marketing en servicios profesionales

Recientemente, se ha conocido la publicación del libro Marketing para las empresas de servicios profesionales (Ediciones Pirámide) del consultor Juan Carlos Alcaide. En su blog, El consumidor que viene, alojado en el diario Expansión realiza una breve glosa sobre los aspectos principales que configuran los servicios profesionales y en qué puede consistir su marketing. Una obra que, a buen seguro, guarda información de especial interés. 

Si bien, al hilo de sus premisas, es interesante apuntar algunas cuestiones de desarrollo y marco sobre los servicios profesionales, que en nuestro caso, entendemos genuinamente, como las prestaciones que realizan los profesionales colegiados a los clientes y pacientes. Mientras, el autor se pregunta si «¿acaso no son servicios profesionales los de un fisioterapeuta, un coach, un nutricionista o un diseñador gráfico?». 

  • ¿Qué es un servicio profesional prestado por un profesional colegiado? 

Entre las características que el autor relata de los servicios profesionales, en primer lugar, cita la intangibilidad. Ciertamente, los servicios profesionales se mueven en el terreno de lo intangible en la medida que son servicios y no pueden asegurar siempre un buen resultado, como por ejemplo en los sanitarios. En definitiva, hablamos de credence goods, o bienes de confianza pues el cliente o paciente no puede evaluar con precisión en ningún momento de la prestación, antes o después, el nivel de calidad que recibe. 

Igualmente, expone el personalismo característico de la prestación de los servicios profesionales cuyo éxito centrado en un profesional puede producir que reciba el encargo de demasiados servicios llevándole a un «colapso personal». Sobre esto, subyace el concepto de productividad. Por ejemplo, si hablamos de un profesional colegiado en ejercicio por cuenta propia, su número de servicios prestados de acuerdo al tiempo y medios empleados, deberá estar en consonancia con el nivel de calidad suficiente que ha de tener cada servicio. De tal modo, siempre será necesario tener en cuenta que prestar más servicios en menos tiempo y con menos medios, a pesar de que hará crecer la productividad afectará negativamente al servicio a la sociedad. 

Y conectado con el nivel de productividad, se encuentra la heterogeneidad intrínseca que acompaña la prestación que se deduce de la afirmación de «el nivel de variabilidad que puede existir en un mismo servicio». En consecuencia, cuando hablamos de servicios profesionales no podemos estandarizar su prestación, pues cada cliente o paciente precisará un marco prestacional diferente y, por ello, la articulación del marketing deberá considerar esta fenómeno. 

  • Publicidad que no dañe la profesión ni el secreto profesional

En cuanto al tipo de consumidor de servicios profesionales destaca de él su exigencia, su proceder eminentemente tecnológico y, además, apunta que está 'infoxicado'. Es decir, intoxicado de información. Y, precisamente, este último es uno de los aspectos críticos en la prestación de servicios por los profesionales colegiados cuando efectúan su marketing que, según Alcaide, ha de «atraer, vender, lograr experiencias positivas y diferenciales... y dignas de ser contadas: y fidelizar y retener a clientes rentables». 

En este sentido, si los potenciales clientes o pacientes están intoxicados de información, afectados por graves asimetrías de información, que les puede llevar a demandar servicios que no necesitan realmente, un profesional colegiado sujeto a su código deontológico no entrará, o no debería entrar, en esa dinámica de acceder a sus demandas, sino reconducir a prestarle el servicio adecuado que precise. De lo contrario, se puede incurrir en fenómenos como la demanda inducida para ganar mayor cuota de mercado y retener entonces a clientes o pacientes con cierto grado de manipulación. 

Por tanto, referimos que las técnicas de marketing deben ser cuidadosas y honestas con el usuario de servicios profesionales cuya demanda emana más de la necesidad frente a otras motivaciones más prescindibles. 

Asimismo, en materia de publicidad como el arma más potente del marketing, cabe recordar que la ley de colegios profesionales recoge, efectivamente, en su artículo 2.5 que las corporaciones colegiales pueden recoger en sus estatutos además de en los códigos deontológicos de cada profesión algunas previsiones que exigen a los profesionales que sus comunicaciones comerciales se ajusten a la ley y, por tanto, guarden la integridad de la profesión y el secreto profesional. 

En consecuencia, todo ello abona un terreno delicado en cuanto a la articulación del marketing en los servicios profesionales que prestan los profesionales colegiados y que no se corresponde con los parámetros más genéricos de otros sectores, sino que versan sobre material sensible sobre los derechos de las personas.

miércoles, 30 de enero de 2019

#ApunteEconómicoUP: ¿Uberización en servicios profesionales?

Estos días somos testigos de una nueva confrontación entre dos modelos económicos en el sector de la movilidad urbana entre los taxis y las plataformas digitales de vehículos de transporte con conductor (VTC) de Uber y Cabify. Más allá de sus consideraciones concretas, la solución habrá de pasar por una regulación que deberá atender los nuevos hábitos de consumo del transporte privado atendidos por estas empresas asegurando la necesaria calidad y seguridad, para que puedan cohabitar con el servicio público del taxi, que habrá de alejarse también del mercado secundario especulativo de sus licencias. En definitiva, estamos ante un nuevo escenario planteado por la economía colaborativa que ha venido para quedarse y transformar muchos ámbitos a través de lo que se denomina uberización de la economía. En lo que nos ocupa en este blog, nos centramos en su impacto en el subsector de los servicios profesionales. 

  • Plataformas digitales sobre servicios profesionales 

Es evidente que cada vez son más las plataformas digitales existentes en el ámbito de los servicios profesionales como los jurídicos o sanitarios. En ellas, el denominador común se centra en que los profesionales se registran y, de acuerdo a su especialización, se les asigna o pueden escoger qué servicio prestar dentro de la batería de cuestiones que plantean desde el otro lado, los potenciales clientes o pacientes. En resumen, hablamos de aplicaciones que acortan el tiempo de emparejamiento entre oferta y demanda en un mercado. Pero el mercado de los servicios profesionales tiene una serie de particularidades que es preciso atender. 

A considerar por el profesional: 
  • Riesgo de industrializar la prestación de los servicios profesionales 

Si algo caracteriza la prestación de servicios profesionales es el conocimiento especializado de los profesionales, la asimetría de información que acusa el cliente y paciente, y el carácter heterogéneo de cada servicio. Es decir, no es posible estandarizar ni clasificar la prestación de un servicio profesional pues cada cliente o paciente presenta unas singularidades que el profesional no puede obviar y que hace que la prestación deba ser heterogénea para que sea más efectiva. Con estas aplicaciones se abre la puerta a distorsionar o no contemplar este marco en aras de una mayor productividad mal entendida en detrimento de los distintos recursos y tiempo necesarios que precisa cada usuario.

Algunos de los sistemas de incentivo, sobre todo en las de perfil jurídico, se sustentan en que a mayor cuota de suscripción pagada por el profesional, el flujo de clientes que se le ofrece tiende a ser mayor. A tal efecto, surgen algunos interrogantes o espacios difusos, dado que en algunas profesiones, sus códigos deontológicos no permiten que los ejercientes paguen algún tipo de contraprestación a un tercero para que se les suministre clientes. Situación que con ciertas dinámicas de estas aplicaciones se bordea. 

En otros, son los clientes los que exponen su caso y el máximo desembolso al que están dispuestos, dando lugar a una puja a la baja por los profesionales para hacerse con el caso. Sin duda, dinámicas peligrosas puesto que la calidad del servicio que recibe el usuario puede quedar muy comprometida. 

A considerar por el usuario: 
  • Permanece el riesgo de selección adversa

Por otra parte, entre los bondades que arroja este nuevo modelo, cierto es la rapidez que puede lograrse en encontrar un profesional por parte de un usuario. A menudo, la exploración de estos puede ser errática, sesgada o, en el mejor de los casos, se obtiene una recomendación de algún profesional por parte de algún familiar o conocido. Sin embargo, ello no elimina el riesgo de selección adversa, pues no necesariamente los profesionales más competentes y adecuados pueden estar en la aplicación. 
  • La valoración de los usuarios sobre un profesional no es un parámetro fiable 

En esta línea, que uno de los criterios en la elección del profesional sea la valoración que de estos han realizado los usuarios tampoco ha de ser un parámetro inequívoco. Entre otras cosas por dos cuestiones: la calidad de los servicios profesionales, como bienes de confianza definidos así en economía, no puede ser valorada con exactitud por el cliente o paciente en ningún momento de la prestación. 

En el imaginario público suele asociarse que la consecución del éxito de un profesional se contempla especialmente cuando ha logrado lo que el usuario pretendía. No obstante, en ocasiones hay determinadas cuestiones técnicas o de salud que no pueden solventarse o llevarse a buen puerto aunque el profesional haya efectuado su prestación con la mejor coordinación de medios y conocimiento especializado.

viernes, 21 de diciembre de 2018

#ApunteEconómicoUP: Sobre la visibilización y uso de la riqueza pública

Como es costumbre, en el repaso de cuestiones económicas tales como la medición y uso de la riqueza de un país, es posible hallar posturas antagónicas que merece la pena considerar para tener un mejor punto de referencia en la tarea de análisis. Recientemente podemos referirnos a dos perspectivas: una, más heterodoxa, que apuesta por un método diferente y más amplio en la medición de la riqueza de un país en el que se deberían ponderar los recursos públicos; y otra, más ortodoxa en su presentación, que aboga por la explotación de los activos públicos, ocultos para la medición económica, para que sean autosuficientes y generen sus propios ingresos. En ambas, se parte de que la riqueza pública no está visibilizada; su diferencia, en cómo interpretarla y aprovecharla. 

Ampliar el concepto de riqueza en su medición 

A través de una mirada heterodoxa de la economía, Laurie Macfarlane, miembro asociado del Instituto para la Innovación y el Propósito Público en el University College de Londres, presenta en un artículo su crítica a la medición de la riqueza nacional. A su parecer, actualmente «algo solo puede convertirse en un activo una vez que se ha convertido en propiedad». Una propiedad que suele estar asociada al poder en manos privadas y que se refleja en los principales indicadores económicos. En consecuencia, cuando pretende calibrarse la riqueza de un país, se encuentra «sesgada hacia la mercantilización y la privatización, y en contra de la socialización y la provisión universal». De algún modo, la riqueza pública queda invisibilizada. Como ejemplo, sostiene que las pensiones privadas se suman como un componente más de la riqueza según la OCDE, mientras que las pensiones públicas no son contabilizadas en este concepto de riqueza aún cuando estas pueden ser superiores a las privadas. Por ello, aboga por una visión crítica y no conformista con la ideología que pueda estar detrás de las métricas económicas y la evaluación de las políticas. 

Una perspectiva a considerar siempre que no suponga introducir unos sesgos ideológicos que se contrapongan a otros, sino que la medición de la riqueza se obtenga gracias una mayor visión holística de lo que supone en una economía, una sociedad, y se realice con la mayor solidez estadística. 


Rentabilizar los activos públicos 

Por su parte, con un enfoque más ortodoxo de la corriente económica que emana del Consenso de Washington, Dax Detter, ex director del Ministerio de Industria de Suecia y autor del libro The Public Wealth of Cities (Brookings Institution, 2017), construye un argumento que pretende visibilizar y rentabilizar el potencial económico de los activos públicos de un país. De hecho, de acuerdo a un informe del 2018 del Fondo Monetario Internacional (FMI), los activos públicos suponen el 219% del PIB en el 61% de la economía mundial. 

De tal manera, para el autor la gestión profesional e independiente de estos activos como aeropuertos, recursos financieros, metro, empresas públicas o edificios... «podría generar más ingresos anualmente que los impuestos corporativos —a empresas—». Su debate se sitúa en bifurcar la propiedad de los activos que posee una administración, de su gobernanza, para que sea privada y, conforme se infiere, más eficiente. El resultado de aplicar esta política de gestión redundaría en una mayor sostenibilidad y autosuficiencia de las finanzas públicas a su juicio. Una iniciativa que ya ha sido empleada en países como Singapur o Hong Kong. 

La sugerente propuesta en un momento en el cuál el sostenimiento del conjunto de los activos y de prestaciones públicas genera una intensa controversia, también requiere un análisis previo. Especialmente, sobre dos cuestiones: la primera, en relación a cuando da a entender que la gestión pública de los activos de una administración tiene a ser errática y deficiente frente a la privada, más efectiva y maximizadora de ingresos. Una lectura que no puede asumirse como tal sin un estudio pormenorizado de contextos, casos y matices en cada tipo de activo y servicio público para obtener su mejor proceder. Y la segunda cuestión, vinculada a la primera, es que llevado este modelo al extremo, el diseño futuro de los activos públicos estaría más condicionado por las peticiones de los gestores privados que a la petición de la sociedad a quién se da servicio público y es la razón de ser de estos.


Más debates añadidos y papel de las profesiones  

En cualquier caso, también se puede apuntar un debate tangencial más profundo sobre la mejor provisión de los servicios públicos. Desde el punto de vista del derecho administrativo y del derecho de la competencia supone una distorsión que, por ejemplo, existan empresas de titularidad pública con gestión privada que intervengan en el mercado, pues compiten con mayores recursos que los agentes privados y, de otro lado, las administraciones pierden el control sobre la gestión de los servicios públicos que pretenden ofrecer a la sociedad, lo que no siempre es deseable. 

Dicho esto, en el camino de lograr una correcta y deseable gestión de los activos y servicios públicos, independientemente de que sea pública o privada, las profesiones colegiadas juegan un papel fundamental pues introducen su criterio técnico e independiente que ha de sobreponerse o, al menos, considerarse junto con las voluntades políticas y los datos meramente cuantitativos no evaluados o sesgados.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

#ApunteEconómicoUP: Las profesiones lideran el gasto en I+D en el 2017

Si se quiere observar cuál es el grado de avance y competitividad de una economía, uno de los focos de atención ha de dirigirse al gasto en I+D. En el año 2017 nuestro país destinó 14.051,6 millones de euros al desarrollo de I+D que supone un crecimiento del 6,0% sobre el 2016. Ello se traduce en un 1,20% del PIB, una centésima más que el año anterior, pero lejos del máximo del 1,40% alcanzado en el 2010 de acuerdo a la publicación de la Estadística de Actividades de I+D del Instituto Nacional de Estadística (INE). En cualquier caso, son datos que sitúan a España aún rezagada en relación con los principales países de nuestro entorno que se mueven en porcentajes en torno o superiores al 2% del PIB según los datos del Banco Mundial. No obstante, conviene contemplar más en detalle la estadística del INE pues hay algunas evoluciones sectoriales interesantes y, especialmente, en las profesiones. 


  • Un tercio del gasto total empresarial en I+D 

A nivel empresarial el gasto en I+D llegó a 7.717,4 millones de euros con un avance anual del 8,30%. Las categorías más vinculadas que conformarían el subsector de servicios profesionales desembolsaron un gasto de 2.298,2 millones de euros con un aumento casi calcado del 8,29%. De este modo, el ámbito empresarial de las profesiones realizó el 29,78% del gasto total en I+D, ciertamente estable en los últimos años, y si solo nos remitimos al sector servicios este porcentaje se alza hasta el 60,79% lo que convierte al subsector de los servicios profesionales en el más relevante en esta materia de gasto. Si descendemos, vemos alguna diferencia entre las dos categorías principales: por un lado, las actividades profesionales, científicas y técnicas hacen el grueso de este gasto con 2.219,9 millones de euros y un incremento del 6,43% sobre el 2013. Mientras, las empresas dedicadas a las actividades sanitarias y de servicios sociales con un gasto este año de 78,7 millones de euros acumulan una caída del gasto en I+D del 13,51% desde el 2013. Otros sectores relevantes que también efectúan un gasto significativo son información y comunicaciones con un 10,49%, la industria farmacéutica con un 9,04% y programación y consultoría con un 7,63%. 


  • Menos mujeres dedicadas al I+D, pero mayoría en actividades sanitarias y sociales 

Por otro lado, es de especial consideración el personal dedicado al I+D en las empresas al tratar de investigadores, técnicos y auxiliares. Así, en el año 2017 hubo 137.057 personas en empresas dedicándose al I+D de las que solo 41.288, el 30,12%, son mujeres. En el caso del subsector de los servicios profesionales la situación, a pesar de ser mejorable, es más positiva e igualitaria con 14.711 mujeres de las 39.082 personas que se dedican al I+D, un 37,64%. De hecho, en las actividades sanitarias y de servicios sociales de las 2.860 personas dedicadas al I+D, el 62,87% son mujeres, 1.798. Mientras, en las actividades profesionales, científicas y técnicas, este porcentaje es del 35,65% con 12.913 mujeres sobre las 36.222 personas que realizan actividades de I+D en estas empresas. 


  • Las ciencias médicas lideran el gasto en I+D en el sector público 

A nivel de las administraciones públicas la estadística también arroja datos interesantes. Como ejemplo, se dedicaron 882,03 millones de euros al gasto en I+D en las ciencias médicas, el 35,35% de todo el gasto público en esta cuestión. Muy seguidas, estuvieron la ingeniería y tecnología con 630,7 millones de euros, con un 25,28% del total. Asimismo, en términos de personal, de las 58.497 personas dedicadas al I+D en el ámbito público, 31.610 fueron mujeres, el 54,04% lo que contrasta con el sector privado. De este modo, en las ciencias médicas el porcentaje de mujeres fue del 61,17% del total, mientras que en ingeniería y tecnología baja hasta el 40,30%.

jueves, 11 de octubre de 2018

#ApunteEconómicoUP: El Nobel de Economía 2018 y su relación con las profesiones, el conocimiento y el medioambiente

William D. Nordhaus y Paul M. Romer recibieron el pasado 8 de octubre el Nobel de Economía otorgado por el Banco de Suecia en honor a Alfred Nobel. Un galardón concedido por sus significativas aportaciones acerca de cómo lograr un «crecimiento económico sostenido y sostenible a largo plazo» según afirma la entidad sueca. En el caso de Nordhaus, al estudiar la relación entre la economía y la naturaleza, y de Romer, al describir y ponderar el papel del conocimiento en el crecimiento económico. 


  • CONAMA, ODS y profesiones colegiadas 

Al focalizarnos en las investigaciones de Nordhaus, cuyos modelos de análisis examinan la interrelación de la economía y el clima, así como cuestiones de política climática con la imposición al carbono, implica un gran interés en el ámbito de las profesiones colegiadas por diversas razones. Entre ellas, la próxima celebración de la 14ª edición del Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) del 26 al 29 de noviembre que contará con una actividad especial por parte de Unión Profesional (UP) que abordará La labor de los Consejos y Colegios Profesionales en la consecución de los ODS climáticos

Una acción enmarcada también en la participación de UP en el Plan de Acción para la implementación de la Agenda 2030: Hacia una Estrategia Española de Desarrollo Sostenible. Con esta actuación se subraya el compromiso de las profesiones por incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas en los valores del ejercicio profesional y en la cultura colegial, que ya viene desde hace años. 

Si nos remontamos a la anterior edición del CONAMA en el 2016, UP presentó el estudio titulado Peak Stuff: ¿puede el desarrollo económico consumir menos recursos naturales físicos? que analiza «el vínculo entre el consumo de recursos naturales en la fabricación de bienes y servicios y el desarrollo económico en España». Así, se demostraba que a partir de un determinado nivel o punto de inflexión suficientemente avanzado de la economía de un país, se comienza a emplear menos recursos naturales físicos. Y, precisamente, en ese tránsito, se observa un impacto de las profesiones en su contribución a la optimización y consumo sostenible de los recursos. 

  • Conocimiento y progreso tecnológico 

Por su parte, del trabajo de Romer se puede destacar que «las ideas son diferentes a otros bienes y requieren condiciones específicas para prosperar en un mercado». Su contribución se focaliza en la teoría del crecimiento endógeno en contraposición a los modelos de crecimiento neoclásicos donde el progreso técnico es una variable exógena dada y la única capaz de generar más crecimiento pues la intervención de la política económica a largo plazo no influye. 

Mientras, en la teoría endógena se contempla cómo las condiciones del capital humano o la innovación fomentan a través del conocimiento un crecimiento económico más deseable y sostenido. Y es ahí, donde las profesiones juegan un papel fundamental. Por ejemplo, solo en España el subsector de servicios profesionales generó, a nivel empresarial, el 17,2% del gasto en innovación tecnológica y el 29,8% en el gasto en I+D en el 2016 a partir de los datos que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE).

miércoles, 26 de septiembre de 2018

#ApunteEconómicoUP: ¿Afecta ya la desaceleración económica a las profesiones?

En las últimas semanas, diferentes instituciones nacionales e internacionales han actualizado sus previsiones económicas para diferentes países, incluido España. Las líneas generales coincidentes apuntan a una moderación en el avance del PIB por debajo del 3% producido entre otros motivos, por una pérdida de ritmo en la creación de empleo, que a su vez arrastra al consumo privado, el cual supone casi dos tercios de nuestra economía. A ello, se añade la escalada arancelaria de fondo entre EE.UU. y China que, por sus efectos interrelacionados con el resto de países, se empieza a notar en la demanda de los mercados exteriores; por ejemplo, China importa muchos factores productivos a otros países de su entorno que después ensambla en su territorio. Todo, junto con una subida en los últimos meses del precio del petróleo que repercute en la formación de los precios. 

Para el Banco de España, que ha revisado a la baja sus proyecciones macroeconómicas para España en el periodo entre el 2018 y el 2020, recomienda además de corregir el elevado endeudamiento público, aplicar una agenda reformista en los mercados de factores y productos. En esta línea, se muestra la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que vuelve a señalar incluso que «reducir aún más las barreras en los sectores de servicios traería aumentos de empleo y productividad». Mientras, el Banco Central Europeo sitúa al crecimiento de la eurozona por debajo del 2% ya en el 2019 por la debilidad del comercio mundial y la escasez de mano de obra. 

  • Factores externos: menor demanda exterior de servicios y apreciación del euro 

Uno de los principales motores de crecimiento de la economía española son las exportaciones cuando la demanda interna se estanca. Durante la fase más aguda de la crisis, esta búsqueda de mercados exteriores incentivó la inversión, que se tradujo en más empleo y, finalmente, en una recuperación del consumo. Ahora, nos encontramos en un escenario inverso de freno en este motor comercial que para las profesiones se empieza también a acusar. 

Según la Encuesta de Comercio Internacional de Servicios publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) durante el segundo trimestre de este año los servicios técnicos, entre los que se encuentran los de arquitectura e ingeniería, experimentaron un retroceso del 6,7% anual en las exportaciones. A falta de mayor detalle, si nos remitimos a los últimos años, los países de la eurozona solo suponen el 36,1% en millones de euros del destino exportador de la partida de servicios empresariales, donde se incluyen buena parte de los servicios profesionales de mercado. Para los servicios técnicos, de hecho, es incluso inferior con un 30,5%. 

Además del debilitamiento de los flujos comerciales mundiales, también hay que considerar el tipo de cambio que puede hacer más atractivos o no nuestros bienes y servicios; pero en los últimos meses, la apreciación del euro frente al resto de divisas podría estar pesando algo más en la decisión nuestros socios comerciales fuera de la eurozona. No obstante, la partida de consultoría y gestión empresarial, a pesar de reducir su ritmo anual de exportaciones en los últimos trimestres, creció el 12,5% en el segundo de este año. Si bien, el destino de sus exportaciones se destina en un 48,9% hacia los países de la eurozona y evita más el efecto del tipo de cambio. 

  • Factores internos: más estabilidad en empleo y facturación 

En el ámbito doméstico el comportamiento de las profesiones presenta rasgos más sólidos hasta ahora si atendemos a los niveles de facturación y empleo. Los datos de afiliación del mes de agosto presentaron un balance consistente con los últimos años en el subsector de servicios profesionales. Incluso, su ritmo anual de creación de empleo es muy superior, con un 4,60% anual en agosto, al del conjunto de la economía con un 2,89%. anual. En cualquier caso, sí es cierto que desde marzo, estos porcentajes se han ido moderando. 

Entre las excepciones más significativas se encuentran los servicios técnicos de arquitectura e ingeniería con un incremento de afiliación anuales creciente cercano al 7% gracias al repunte del sector de la construcción. Y también, rozando casi el 8% anual más de afiliación la categoría de servicios sociales sin alojamiento, es decir, los servicios prestados de asesoramiento, bienestar social y orientación a personas mayores o discapacitadas en su domicilio. Un dato que invita a reflexionar también. 

En cuanto a los niveles de facturación de los servicios profesionales de mercado, el balance agregado también soporta, por el momento, cierta serenidad pues los datos corregidos de efecto estacional y de calendario se muestran con un 11,5% anual, por encima del conjunto del sector servicios con un 7,0% anual.