viernes, 6 de abril de 2018

#ApunteEconómicoUP: Sobre la evolución en la prestación de los servicios profesionales


Parece expandirse con cierta celeridad un nuevo modelo de negocio sobre la prestación de servicios profesionales, al menos de abogacía. Lo recoge Jane Croft en un reciente artículo publicado en Financial Times y Expansión. En síntesis, expone que el esquema de facturación por hora de los abogados y consultoras a las empresas, lleva camino de transformarse, en no demasiado tiempo, en servicios puntuales y con precio fijado, a la luz de algunas iniciativas que buscan dar la vuelta al mercado para incrementar, supuestamente, su actividad. Sobre ello, es interesante centrarse cuando el artículo alude a la plataforma internacional virtual Lawyers on Demand (LOD), es decir, 'abogados bajo demanda', que pueden ser solicitados para cuestiones concretas por parte de las empresas. En esta línea, LOD ofrece como ventajas destacadas una gran flexibilidad y disponibilidad de tiempo para los profesionales inscritos que podrían dar servicios a varias entidades y, del mismo modo, «cobra los precios más baratos» para los clientes. 

  • El servicio profesional no encaja en economía colaborativa ni en just in time 

Una presentación que sugiere cierta reminiscencia a los nuevos modelos de economía colaborativa donde es posible contratar a un precio fijado servicios tan variopintos que van desde el bricolaje, la cocina o, los más conocidos, de transporte privado. En otro ejercicio de extrapolación, también recuerda a la práctica industrial 'Just in time' creada por Toyota que suministra los insumos necesarios para la fabricación solo bajo demanda. Si bien, aquí no hablamos de piezas, sino de profesionales cuya prestación se produce, efectivamente, bajo demanda, pero que precisan un estudio y tiempo previos que a menudo se obvia. Con todo, prácticas y modelos que se alejan del núcleo de una prestación enmarcada en el denominado acto profesional, fruto de la ordenación y control del ejercicio por las organizaciones colegiales que introducen la certidumbre requerida por los agentes socioeconómicos. 

  • La heterogeneidad del servicio profesional 

Al remitirnos a los servicios profesionales de mercado, los precios se establecen libremente entre el profesional y los clientes o pacientes por los equilibrios entre oferta y demanda. No obstante, estos servicios se componen de un diagnóstico y de la posterior prestación, cuya articulación puede ser compleja y hasta contraproducente para el usuario cuando se encuentra ante un precio fijado en determinados servicios sin que el profesional haya estudiado aún su caso. Entre otras cosas, debido a que la prestación de un servicio profesional se caracteriza fundamentalmente por ser heterogénea, pues las necesidades y particularidades de cada cliente o paciente aconsejan una atención diferenciada y ajustada al momento para ofrecer el mejor servicio con la adecuación de medios correcta. 

La fijación del precio, como método extendido, en estos servicios no acaba de atajar la información asimétrica característica, que siempre existirá. También en el caso de las empresas a pesar de que demandan servicios profesionales con mayor asiduidad que las personas y su brecha puede ser menor. En cualquier caso, que una empresa cuente con servicios profesionales adecuados y con la calidad necesaria para llevar a cabo su actividad puede ser diferencial en relación a sus competidores, con lo que el argumento único del precio bajo en estos casos tiende a pasar a un segundo plano. 

  • Fijar precios de entrada puede ser ineficiente 

Descrita la aproximación a la complejidad de la prestación de un servicio, esta fijación de precios dentro de estas plataformas virtuales, puede implicar la aparición de un doble fenómeno. Por un lado, contrariamente a lo previsto, podría suceder que el precio fijo calibrado del servicio por el profesional mostrara una sobreponderación en previsión de cubrir las contingencias que pudieran acontecer durante la prestación. Cuestión difícil de observar y dilucidar, incluso para ser corregida a posteriori. Por otro lado, si la condición de los profesionales por estar en estas plataformas es ofrecer los precios fijos más bajos del mercado, podría traducirse en un servicio que tendería a rozar una calidad no tan deseable y, por supuesto, en una precarización del ejercicio de los profesionales independientes que verían limada, paradójicamente, su independencia. Situaciones que serían más ineficientes y con mayor riesgo para los usuarios. 

Evidentemente, el subsector de servicios profesionales ha de evolucionar y adaptarse a las necesidades de los clientes y pacientes, pero tampoco ha de olvidarse el carácter prescriptor y de servicio de los profesionales que protegen el interés público y privado sobre temas de especial sensibilidad. Identidad que ha de quedar patente en todos los medios donde se ofrezcan servicios profesionales.

miércoles, 21 de marzo de 2018

#ApunteEconómicoUP: ¿Cómo se distribuye el empleo asalariado de las profesiones entre lo público y lo privado?


El coste laboral de las empresas en España se situó en 2.668,84 euros por trabajador y mes en el cuarto trimestre del 2017, un 0,7% más respecto al mismo periodo del 2016 según la Encuesta trimestral de Coste Laboral que publicaba el 16 de marzo el Instituto Nacional de Estadística (INE)

En el foco de las profesiones el comportamiento fue más heterogéneo. En las actividades sanitarias y sociales, el coste laboral por trabajador al mes fue de 2.857,49 euros, un 0,6% más que el año anterior. En el sector de la educación, este coste situó en 2.489,60 euros, un 0,5% más. Y el coste laboral más elevado correspondió a las actividades profesionales, científicas y técnicas, donde llegó a 3.206,78 euros en el último trimestre del 2017, un 1,9% más que en el 2016. 

A la luz de estos datos del empleo por cuenta ajena en las profesiones, aprovechamos para realizar otra breve aproximación. En este caso, sobre cómo están distribuidos los profesionales asalariados según el ámbito público y el privado. Para ello, tomamos como fuente la última Encuesta de Población Activa, del cuarto trimestre del 2017. 

  • Más reparto en profesiones sanitarias, sociales, y educación; el resto, mayoría en privado 

Actividades profesionales, científicas y técnicas: 
El porcentaje de estos profesionales asalariados que realizan su labor en las administraciones públicas asciende a solo el 6,47% por un 93,53% que están por cuenta ajena en el sector privado. Una de las explicaciones principales reside en que estas profesiones (jurídicas, económicas, de arquitectura, ingeniería, y científicas) tienen una mayor orientación a servicios de mercado tanto para empresas, que los precisan para su producción, como para los usuarios finales. El pequeño porcentaje respondería a aquellas áreas públicas que precisan determinados profesionales en plantilla para un servicio interno más continuado y, en su caso, puntualmente, para usuarios. También cabe señalar que la administración puede demandar servicios profesionales externalizados o en colaboración con el sector privado. El ejemplo sería la gestión privada de entes públicos de diferente índole. 

Profesiones sanitarias y de servicios sociales: 
En ellas, hay un reparto más equitativo. Mientras el 48,59% de estos profesionales asalariados se encuentra en el ámbito público, el 51,41% se encuentra como asalariado en el sector privado. Sin duda, en buena medida, los servicios sanitarios y sociales se prestan con naturaleza pública y se denominan servicios no de mercado. No obstante, es destacable el número de estos profesionales que ejercen por cuenta ajena en el ámbito privado donde el ejemplo más destacable se encuentra en las clínicas o entidades privadas. En este punto, hay que señalar, entre otras cosas, que estos profesionales en muchas ocasiones comparten ambas actividades, pues ejercen en el ámbito público pero también en el privado ya sea por cuenta ajena o propia. Igualmente, el propio sistema público de sanidad colabora con instituciones privadas para la asistencia sanitaria. 

Sector de la educación: 
Este sector presenta un porcentaje de asalariados que está también más concentrado en la esfera pública con un 62,90% del total y un 37,10% en la enseñanza privada. De nuevo, la producción y provisión pública de la educación afecta a este reparto. Se entiende que los profesionales de la educación que desempeñan su labor en el ámbito privado lo realizan en colegios privados y concertados, estos últimos para completar la provisión pública de educación. El resto de profesionales asalariados, casi 2 de cada 3 lo harían como asalariado en centros públicos de educación.

martes, 27 de febrero de 2018

#ApunteEconómicoUP: El acto profesional frente al discurso liberalizador (2/2)

Al hilo de la anterior entrada sobre el artículo de The Economist en el que se crítica la excesiva regulación de los mercados laborales y, en concreto, de determinadas profesiones en los EE.UU. en esta ocasión, cerramos las consideraciones al respecto que cabe realizar en aras de la defensa de la labor pública de las organizaciones colegiales y los profesionales colegiados. 


  • La elección de un profesional no puede basarse en webs comparativas de precios 

El texto continúa al apuntar que existen mejores formas de ayudar y proteger a los consumidores al sugerir fórmulas como la denominación de títulos expedidos por el gobierno, que según el semanal inglés serían por sí mismas una señal de mercado suficiente como se desprende. 

También la realización de inspecciones en detrimento de las licencias para mostrar a los clientes la buena labor realizada, un ejemplo claro de control ex post que en las prestaciones profesionales no es adecuado por las graves implicaciones que puede conllevar un mal ejercicio. 

Y concluye que «las fuerzas del mercado a menudo son las mejores de todas, a pesar de las asimetrías de información», para sostener que las personas tomarían mejores decisiones «en un mundo de revisiones en línea y sitios webs de comparación de precios». 

Razonamientos que encajan con el proceder de otros mercados de bienes y servicios, pero no responden al esquema que caracterizan las necesidades y información que precisan los usuarios de servicios profesionales cuando demandan servicios profesionales para solucionar su problemática, donde el factor precio no es el más relevante en comparación con factores reputacionales y de observación del control deontológico del ejercicio de los profesionales por las organizaciones colegiales.

Plantear este tipo de cuestiones en determinados foros también implica no conocer o ponderar el desempeño de las funciones públicas atribuidas por el Estado que realizan las organizaciones colegiales como el método más eficiente y adecuado para la protección ex ante del interés público a través del instrumento de colegiación que da lugar al control deontológico con potestad disciplinaria de los profesionales. 

  • Comprender los aspectos singulares de los servicios profesionales 

En definitiva, comprender que el subsector de prestaciones profesionales presenta una serie de especificidades en su actividad y comportamiento tanto desde del lado de la oferta en relación a los profesionales como desde la demanda al hablar de clientes y pacientes se antoja fundamental y hace necesario un análisis más pormenorizado. 

De otro modo, la aproximación que se realice tenderá a ser generalista y, como en muchas ocasiones, se traducirá en un diagnóstico no ajustado sobre el desempeño de este subsector protagonizado por las profesiones colegiadas. 

Por ende, si el tratamiento indicado es una liberalización centrada en un control deontológico y disciplinario menos efectivo y de menor alcance, ello distorsionaría la confianza entre los agentes socioeconómicos pues las expectativas sobre la calidad media esperada de los servicios profesionales se reducirían y los riesgos asociados a esta situación se incrementarían.


#ApunteEconómicoUP: El acto profesional frente al discurso liberalizador (1/2)

lunes, 26 de febrero de 2018

#ApunteEconómicoUP: El acto profesional frente al discurso liberalizador (1/2)

The Economist publicaba recientemente en la sección Leaders el artículo America should get rid of oppressive job licensing, con el antetítulo Licence to kill competition, suficientemente gráfico y directo. Su argumentario se sitúa en EE.UU. donde describe a sus mercados laborales como excesivamente regulados pues refiere que el 22% de los trabajadores requieren licencias frente al 5% que las necesitaban en 1950. Dentro de las actividades menciona a los médicos, dentistas y abogados, acusados especialmente de beneficiarse con mayores ganancias de su regulación «que impide a los competidores menos cualificados proporcionar incluso servicios básicos» y que, por supuesto, esta falta de competencia «es un impuesto para todos los demás». A la vista de ello, es interesante realizar una serie de consideraciones al respecto si extrapolamos esta filosofía al ámbito nacional y europeo.

  • «Emitir recetas o redactar documentos legales» también son actos profesionales 

En uno de los pasajes, defiende que «las tareas como emitir recetas o redactar documentos legales rutinarios, rara vez requieren años de costosa educación de posgrado. Incluso pueden ser mejor hechos por un especialista que tiene menos cualificación formal». Una concepción que choca frontalmente con la esencia de profesión colegiada basada en el acto profesional. Esto es, aquel que comprende el control deontológico y disciplinario, la independencia de criterio o autonomía facultativa, y la responsabilidad. 

Emitir una receta o redactar un documento legal, por sencillo que pueda parecer, no son meras compraventas de servicios sino prestaciones bajo el esquema de acto profesional, como otras tantas realizadas por las profesiones colegiadas, que afectan singularmente a los derechos fundamentales de las personas y que, en caso, de mala praxis debido a un menor control del ejercicio o no tener la formación adecuada pueden tener consecuencias no deseables o irreparables. 

También sugiere que los profesionales de la enfermería podrían operar en atención primaria al mismo nivel que los de medicina, pero que, si esto no ocurre es debido a las restricciones que existen en EE.UU. y que favorecen «el privilegio» de estos últimos. Una interpretación cuanto menos discutible pues, sin entrar en otros matices, la articulación del acto profesional de la medicina y la enfermería es diferente, y, en todo caso, ambos son necesarios tanto de manera individual como complementaria.

  • Los colegios profesionales no pueden abrir la puerta al intrusismo 

El artículo admite cuando los compradores no pueden valorar la calidad que «es posible» que el Estado intervenga a través de las colegios profesionales con la autorregulación de las profesiones. Sin embargo, arguye que los colegios son los que deciden las «prácticas legales» y tienden a excluir a aquellos que no son de la profesión al poner el ejemplo de los colegios de abogados. 

De nuevo, una afirmación que se da de bruces con la naturaleza de las profesiones colegiadas al dar a entender que los colegios profesionales en lugar de perseguir el intrusismo en sus profesiones, debían, sino desaparecer, ampliar su marco de cobertura a aquellos que realizan determinados servicios de forma supuestamente satisfactoria sin ser de la profesión. 

Un camino que irremediablemente acabaría por dañar la confianza de la sociedad en los buenos profesionales, afectaría de forma negativa a la competitividad de la economía y, sobre todo, al bienestar de las personas, fin último de las profesiones colegiadas. Solo entonces, esta situación sí sería más que un impuesto que una sociedad no debiera admitir.

viernes, 16 de febrero de 2018

#ApunteEconómicoUP: ¿Qué condiciona nuestro consumo de servicios profesionales?


Con el sugerente título de La influencia del entorno social en las decisiones de consumo de los hogares en España, publicaba el Banco de España su último artículo analítico el 8 de febrero. En él, revela que el consumo está condicionado por dos tipos de hábitos: los intrínsecos, que explican nuestro consumo presente en función de lo que consumimos en el pasado y, por otro lado, los hábitos externos, que recogen la influencia de nuestro entorno social, particularmente más cercano, en lo que consumimos.

El artículo concluye que alrededor de un tercio de lo que consumimos depende nuestros hábitos internos, mientras que otro tercio es influenciado por los hábitos externos. El ejemplo de estos últimos se encuentra especialmente más en la esfera de los bienes visibles como la ropa, la tecnología, o los automóviles que nos identifica con nuestro círculo social más próximo. 

  • Urgencia o necesidad 

Bajo este esquema, ¿qué ocurre con los servicios profesionales? Si nos aproximamos al núcleo que nos hace demandar estos servicios surgen esencialmente elementos de urgencia o necesidad que aparecen de forma muy reconocible para las personas en las prestaciones sanitarias y sociales, así como en las jurídicas o de economía.

En términos económicos, la literatura refrenda este comportamiento pues, en buena medida, los servicios profesionales presentan un cierto nivel de inelasticidad precio de la demanda, es decir, nuestro consumo de ellos varía menos ante cambios en sus precios. Todo ello se enmarca también en el proceso de decisión que seguimos en nuestras elecciones de consumo que hemos abordado en este blog

Igualmente, la gran mayoría de los servicios profesionales encajan en la categoría económica de bienes normales de primera necesidad. Esto es, aquellos con una inelasticidad renta de la demanda entre 0 y 1, dado que ante variaciones en la renta de un individuo, su consumo de servicios profesionales varía menos si realmente los necesita. Argumentos desarrollados en el documento de Consideraciones Económicas al Estudio de la OCDE sobre España 2017, que Unión Profesional publicó en julio del pasado año. 

  • La influencia del entorno social 

No obstante, también es interesante realizar una aproximación hacia los hábitos que pueden afectar a nuestro consumo de servicios profesionales según la lógica que refiere el Banco de España. Con los hábitos de carácter intrínseco podríamos encontrar factores de situación económica personal y familiar, psicológicos, cuestiones a atender, etc. que influyen en el consumo que se realiza. 

En cuanto a los hábitos externos, es posible conectar que cuando precisamos un servicio profesional, más allá del rastreo por internet, también valoramos significativamente dirigirnos a aquellos profesionales que están en la órbita de confianza de nuestro contexto y entorno social que nos rodea a diario o que incluso nos recomienda hacia dónde ir. 

Dentro de este fenómeno se comprenden elementos de influencia como el nivel de vida, el lugar donde vivimos o incluso la posible reputación individual que obtenemos al acudir a un determinado profesional, que sea cual fuere, se espera que ofrecerá su mejor servicio dentro del sistema de profesiones colegiadas.

martes, 30 de enero de 2018

#ApunteEconómicoUP: «Las profesiones son el escaparate de la calidad del capital humano»

La segunda jornada I Congreso Nacional de Profesiones de Unión Profesional contó con la intervención de Emilio Ontiveros, catedrático de economía de la empresa de la Universidad Autónoma de Madrid. Su ponencia, con el título Profesionalización y modernización económica realizó un breve repaso sobre las condiciones que necesarias que debe reunir una economía para tener una mayor prosperidad y competitividad. En ese camino, destacó la relevancia del «sustrato profesional básico» pues se encuentran en la frontera y vanguardia del conocimiento y generan «capital social», es decir, la necesaria confianza entre los agentes económicos.

También en su discurso, puso en valor a los colegios profesionales al reconocer que el gran atributo que aportan es la garantía y ejemplificación de las mejores prácticas. En esta línea, señaló que una de las funciones principales de las entidades colegiales es realimentar a la tarea productiva y colaborar con su orientación en las universidades. Entre otras cosas, manifestó, porque el 20% de las profesiones en el futuro se verán laminadas por el progreso tecnológico, aunque ello dará lugar a nuevas familias profesionales. 

De tal forma, también explicó que es esencial «progresar hacia la homologación en los códigos y actuaciones de nuestras profesiones con los esquemas regulatorios europeos». Con todo, incidió en que una de las labores principales para una economía es reforzar la calidad institucional. A tal efecto, quiso acentuar que se debe fomentar más el «capital profesional», el mencionado «capital social» en relación con la confianza y el marco institucional y, por último, que «las profesiones son el escaparate de calidad del capital humano».

jueves, 28 de diciembre de 2017

#ApunteEconómicoUP: las profesiones lideran el gasto en innovación en las empresas

Una de las últimas estadísticas del año de especial interés para el subsector de servicios profesionales que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) es la Encuesta de innovación en las empresas que refleja su grado de innovación tecnológica (mejoras tecnológicas en bienes y servicios) y no tecnológica (métodos de comercialización, organización…). De esta última, revelada el 20 de diciembre y perteneciente a los datos del 2016, se desprende que el gasto en innovación efectuado por las profesiones supuso el 17,2% del total que realizaron las empresas. Ello supone 2.385,47 millones de euros y sitúa a este subsector de los servicios como el más destacado en el conjunto de la economía. 

No obstante, la comparativa con el pasado año refleja una relevante ralentización de esta inversión pues en el caso de las profesiones se redujo un 13,65% en el 2016 respecto al 2015. Por el contrario, el montante general de la economía avanzó un 1,34% en el mismo periodo hasta suponer 13.857,48 millones de euros. En contexto, hay otros sectores que tienen un peso significativo en la inversión anual en innovación como información y comunicaciones, que comprende telecomunicaciones, programación y consultoría informática, y otros servicios con un 14,57% del total. También, en vehículos de motor cuya inversión se tradujo en un 10,87% del total, financieras y seguros con un 9,69%, y farmacia con un 8,54% que les sitúa entre los sectores más pujantes en inversión en innovación. 

La relevancia de esta estadística reside en mostrar un input de información acerca del pulso innovador del tejido empresarial en España. Así, se puede deducir que a mayor innovación en las empresas, su competitividad a nivel nacional e internacional será mayor y, por ende, la balanza comercial será más favorable. Por ello, es necesario continuar e incentivar la promoción de la inversión en innovación por parte del Estado y de las entidades financieras dado que la generación de bienes y servicios con mayor valor añadido es el argumento central para mantener la competitividad de un país a largo plazo y, en ello, las profesiones colegiadas tienen mucho que aportar por su elevado componente intelectual y gestión del conocimiento. 

Fuente imagen Euroresidentes

jueves, 30 de noviembre de 2017

#ApunteEconómicoUP: ¿Afecta por igual la incertidumbre a todos los sectores?

«La realidad se ve afectada por decisiones económicas que toman personas, individual o colectivamente, influidas por innumerables factores. Tratar de predecir la conducta económica no resulta sencillo». Así de contundente se muestra Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research en un reciente artículo al hilo de la cuestión catalana y sus posibles efectos económicos. 

La predicción económica no es una ciencia exacta como reconocemos los economistas, en todo caso, es una herramienta que permite inferir una serie de escenarios y consecuencias a partir de los datos y e informaciones presentes o pasadas de situaciones similares. Se trata de otorgar mayor criterio a los agentes económicos y reducir su incertidumbre, que en última instancia es lo que busca paliar. La investigación económica persigue avanzar en esta línea. Prueba de ello, señala Doménech, se puede ver en la web policyuncertainty.com que construye un indicador de incertidumbre económica relacionada con la política de los economías desarrolladas. 

En este punto, cabe preguntarse y analizar cómo la incertidumbre puede afectar a los diferentes sectores económicos por sus características intrínsecas y su relación con los clientes. En el caso que nos ocupa, el subsector de servicios profesionales presenta un comportamiento reconocible en el entramado socioeconómico. Sabemos que en un contexto económico y regulatorio estable, o ceteris paribus, presta servicios al resto de sectores que son necesarios para su actividad y también servicios de consumo final para las personas. Por ende, se trata de una demanda de servicios profesionales que se produce sobre la base de criterios de urgencia o necesidad

Sin embargo, en función de la incertidumbre generalizada o un shock exógeno que se pueda producir, es relevante detectar qué ámbito de la dinámica de las profesiones puede tener una mayor afectación. Como ejemplo, en un escenario de incertidumbre sobre las expectativas de crecimiento económico, la demanda de servicios profesionales más ligada a la evolución de la actividad económica podría moderarse por parte de las empresas si estas observan indicios de parón en el consumo de sus bienes y reducen su producción. En definitiva, analizar con precisión los vaivenes y las interrelaciones entre sectores se antoja fundamental para afinar los diagnósticos, reducir la incertidumbre y no precipitarse en las soluciones.

#ApunteEconómicoUP: La relevancia del contexto en nuestras decisiones económicas

Toma cada vez más fuerza, se trata de la nueva tendencia en análisis económico del comportamiento. O mejor dicho, «la nueva revolución supone que cuando tomamos decisiones, no consideramos meramente cual de las opciones disponibles nos gusta más. También nos preguntamos qué deberíamos hacer»

Lo sostiene en su último análisis Ricardo Haussmann, profesor de economía en la Escuela Kennedy de Harvard. ¿Qué conlleva esta concepción para entender como nos comportamos en términos económicos? 



A priori y dada su actualidad, la referencia sobre esta cuestión que puede ser más relacionada es la rama de la economía conductual de la que Richard H. Thaler fue recientemente galardonado con el nobel. No obstante, mientras que la economía del comportamiento se fundamenta en la psicología cognitiva, Haussmann describe que «la revolución actual tiene sus raíces en la psicología moral». 

Las implicaciones de este giro van más allá de afinar en nuestras decisiones y detectar cómo nos afectan los incentivos de carácter económico. Lo relevante y, prácticamente determinante, es cómo influyen en nosotros el contexto e identidad social que tengamos y que además se refleja en nuestros sentimientos. Una materia que ya empezaron a explorar George Akerlof y Rachel Kranton en Identity Economics (Princeton University Press, 2010) y Sam Bowles en The Moral Economy (Yale University Press, 2016). 

Entre las consecuencias que puede arrojar este modo de analizar está que se «dé cabida a estrategias basadas en afectar ideales e identidades, no solo impuestos, multas y subsidios» advierte Haussmann. Y concluye que en el futuro quizás comprendamos mejor, como ejemplo, «que desempeñamos una labor excelente en nuestro trabajo porque buscamos respeto y realización personal, no solo un aumento de sueldo». 

Si extrapolamos este último razonamiento a la razón de ser de los colegios profesionales y las profesiones, encontramos un fuerte indicio y conexión con los resortes que identifican a estas como una categoría social reconocida. El ejercicio de una profesión implica una asunción personal de la deontología, que tiene a su vez potestad disciplinaria. Un marco que el profesional identifica y basa en su modo de actuar vocacional y donde los incentivos económicos pasan a un segundo plano en aras del servicio a la sociedad.

martes, 10 de octubre de 2017

#ApunteEconómicoUP: ¿qué conexión existe entre la economía conductual y las profesiones? A propósito del Nobel de Economía 2017, Richard H. Thaler

Richard H. Thaler, pionero de la economía conductual, fue galardonado por la Real Academia Sueca de Ciencias con el Nobel de Economía 2017 el 9 de octubre. «Sus hallazgos empíricos y sus ideas teóricas han sido fundamentales para crear el nuevo campo de la economía del comportamiento que se está expandiendo rápidamente y que ha tenido un profundo impacto en muchas áreas de la investigación y política económica», reconocía la institución nórdica. 

Sin duda, Thaler es uno de los grandes precursores de la llamada economía conductual junto con los economistas de la talla de D. Khaneman, A. Tversky o H. Simon, cuya investigación ha estado orientada a encontrar y definir los parámetros de comportamiento humano que se esconden detrás de las decisiones de carácter económico que tomamos habitualmente. Todo un desafío a los postulados clásicos y neoclásicos de la economía donde se modeliza a un individuo que toma sus decisiones siempre de un modo racional y con toda la información disponible y clasificada por sus preferencias. Un comportamiento insuficiente y desajustado en relación al proceso de decisión que experimentamos en la realidad. 

  • Presente en la revista Profesiones 164 

El pensamiento de Thaler también fue abordado en un artículo de la revista Profesiones, nº 164, a raíz de la publicación de su libro Todo lo que he aprendido con la psicología económica (Deusto, 2016). Un recorrido sobre la consolidación de esta nueva escuela de pensamiento económico cuyo espíritu es aglutinar el conocimiento interrelacionado entre la psicología y la economía. Así, entre algunos de los conceptos de esta economía conductual, Thaler destaca el 'efecto dotación' que describe como valoramos más aquello que ya poseemos que las cosas que podríamos obtener. También el concepto de 'contabilidad mental' que define como nuestras decisiones financieras tienden a ser calibradas de manera separada y no las comparamos de manera global. O, el fenómeno de 'autocontrol', que responde a como nuestras decisiones de consumo de ciertos bienes pueden verse alteradas en tiempo y forma si no estamos seguros de poder controlar su ritmo. Especialmente con bienes y servicios adictivos como el alcohol o el tabaco, etc. 

La profundidad de la economía conductual no queda ahí, puesto que Thaler también introduce algunos desarrollos teóricos del comportamiento en los mercados cuya extrapolación es posible e interesante para las profesiones. El ya nobel sostiene que «no se puede esperar que todos tengamos los conocimientos y la experiencia necesaria para tomar decisiones óptimas en todos los ámbitos en los que tenemos que tomarlas, pero todos deseamos defender nuestro derecho a elegir por nosotros mismos». Ante ello, expone el concepto de «paternalismo libertario» bajo el cual, se persigue «influir en las decisiones de la gente de una manera tal que quienes eligen se encuentren en mejor situación para juzgar por sí mismos». 

En este sentido, el papel de las organizaciones colegiales, como los mejores conocedores del ámbito de las profesiones, es fundamental desde esta óptica de la economía conductual, pues ofrecen al potencial cliente o paciente la necesaria asesoría para poder tener un mejor criterio en su decisión del profesional al que acudir sin coartar su libertad de elección.