viernes, 16 de febrero de 2018

#ApunteEconómicoUP: ¿Qué condiciona nuestro consumo de servicios profesionales?


Con el sugerente título de La influencia del entorno social en las decisiones de consumo de los hogares en España, publicaba el Banco de España su último artículo analítico el 8 de febrero. En él, revela que el consumo está condicionado por dos tipos de hábitos: los intrínsecos, que explican nuestro consumo presente en función de lo que consumimos en el pasado y, por otro lado, los hábitos externos, que recogen la influencia de nuestro entorno social, particularmente más cercano, en lo que consumimos.

El artículo concluye que alrededor de un tercio de lo que consumimos depende nuestros hábitos internos, mientras que otro tercio es influenciado por los hábitos externos. El ejemplo de estos últimos se encuentra especialmente más en la esfera de los bienes visibles como la ropa, la tecnología, o los automóviles que nos identifica con nuestro círculo social más próximo. 

  • Urgencia o necesidad 

Bajo este esquema, ¿qué ocurre con los servicios profesionales? Si nos aproximamos al núcleo que nos hace demandar estos servicios surgen esencialmente elementos de urgencia o necesidad que aparecen de forma muy reconocible para las personas en las prestaciones sanitarias y sociales, así como en las jurídicas o de economía.

En términos económicos, la literatura refrenda este comportamiento pues, en buena medida, los servicios profesionales presentan un cierto nivel de inelasticidad precio de la demanda, es decir, nuestro consumo de ellos varía menos ante cambios en sus precios. Todo ello se enmarca también en el proceso de decisión que seguimos en nuestras elecciones de consumo que hemos abordado en este blog

Igualmente, la gran mayoría de los servicios profesionales encajan en la categoría económica de bienes normales de primera necesidad. Esto es, aquellos con una inelasticidad renta de la demanda entre 0 y 1, dado que ante variaciones en la renta de un individuo, su consumo de servicios profesionales varía menos si realmente los necesita. Argumentos desarrollados en el documento de Consideraciones Económicas al Estudio de la OCDE sobre España 2017, que Unión Profesional publicó en julio del pasado año. 

  • La influencia del entorno social 

No obstante, también es interesante realizar una aproximación hacia los hábitos que pueden afectar a nuestro consumo de servicios profesionales según la lógica que refiere el Banco de España. Con los hábitos de carácter intrínseco podríamos encontrar factores de situación económica personal y familiar, psicológicos, cuestiones a atender, etc. que influyen en el consumo que se realiza. 

En cuanto a los hábitos externos, es posible conectar que cuando precisamos un servicio profesional, más allá del rastreo por internet, también valoramos significativamente dirigirnos a aquellos profesionales que están en la órbita de confianza de nuestro contexto y entorno social que nos rodea a diario o que incluso nos recomienda hacia dónde ir. 

Dentro de este fenómeno se comprenden elementos de influencia como el nivel de vida, el lugar donde vivimos o incluso la posible reputación individual que obtenemos al acudir a un determinado profesional, que sea cual fuere, se espera que ofrecerá su mejor servicio dentro del sistema de profesiones colegiadas.

martes, 30 de enero de 2018

#ApunteEconómicoUP: «Las profesiones son el escaparate de la calidad del capital humano»

La segunda jornada I Congreso Nacional de Profesiones de Unión Profesional contó con la intervención de Emilio Ontiveros, catedrático de economía de la empresa de la Universidad Autónoma de Madrid. Su ponencia, con el título Profesionalización y modernización económica realizó un breve repaso sobre las condiciones que necesarias que debe reunir una economía para tener una mayor prosperidad y competitividad. En ese camino, destacó la relevancia del «sustrato profesional básico» pues se encuentran en la frontera y vanguardia del conocimiento y generan «capital social», es decir, la necesaria confianza entre los agentes económicos.

También en su discurso, puso en valor a los colegios profesionales al reconocer que el gran atributo que aportan es la garantía y ejemplificación de las mejores prácticas. En esta línea, señaló que una de las funciones principales de las entidades colegiales es realimentar a la tarea productiva y colaborar con su orientación en las universidades. Entre otras cosas, manifestó, porque el 20% de las profesiones en el futuro se verán laminadas por el progreso tecnológico, aunque ello dará lugar a nuevas familias profesionales. 

De tal forma, también explicó que es esencial «progresar hacia la homologación en los códigos y actuaciones de nuestras profesiones con los esquemas regulatorios europeos». Con todo, incidió en que una de las labores principales para una economía es reforzar la calidad institucional. A tal efecto, quiso acentuar que se debe fomentar más el «capital profesional», el mencionado «capital social» en relación con la confianza y el marco institucional y, por último, que «las profesiones son el escaparate de calidad del capital humano».

jueves, 28 de diciembre de 2017

#ApunteEconómicoUP: las profesiones lideran el gasto en innovación en las empresas

Una de las últimas estadísticas del año de especial interés para el subsector de servicios profesionales que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) es la Encuesta de innovación en las empresas que refleja su grado de innovación tecnológica (mejoras tecnológicas en bienes y servicios) y no tecnológica (métodos de comercialización, organización…). De esta última, revelada el 20 de diciembre y perteneciente a los datos del 2016, se desprende que el gasto en innovación efectuado por las profesiones supuso el 17,2% del total que realizaron las empresas. Ello supone 2.385,47 millones de euros y sitúa a este subsector de los servicios como el más destacado en el conjunto de la economía. 

No obstante, la comparativa con el pasado año refleja una relevante ralentización de esta inversión pues en el caso de las profesiones se redujo un 13,65% en el 2016 respecto al 2015. Por el contrario, el montante general de la economía avanzó un 1,34% en el mismo periodo hasta suponer 13.857,48 millones de euros. En contexto, hay otros sectores que tienen un peso significativo en la inversión anual en innovación como información y comunicaciones, que comprende telecomunicaciones, programación y consultoría informática, y otros servicios con un 14,57% del total. También, en vehículos de motor cuya inversión se tradujo en un 10,87% del total, financieras y seguros con un 9,69%, y farmacia con un 8,54% que les sitúa entre los sectores más pujantes en inversión en innovación. 

La relevancia de esta estadística reside en mostrar un input de información acerca del pulso innovador del tejido empresarial en España. Así, se puede deducir que a mayor innovación en las empresas, su competitividad a nivel nacional e internacional será mayor y, por ende, la balanza comercial será más favorable. Por ello, es necesario continuar e incentivar la promoción de la inversión en innovación por parte del Estado y de las entidades financieras dado que la generación de bienes y servicios con mayor valor añadido es el argumento central para mantener la competitividad de un país a largo plazo y, en ello, las profesiones colegiadas tienen mucho que aportar por su elevado componente intelectual y gestión del conocimiento. 

Fuente imagen Euroresidentes

jueves, 30 de noviembre de 2017

#ApunteEconómicoUP: ¿Afecta por igual la incertidumbre a todos los sectores?

«La realidad se ve afectada por decisiones económicas que toman personas, individual o colectivamente, influidas por innumerables factores. Tratar de predecir la conducta económica no resulta sencillo». Así de contundente se muestra Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research en un reciente artículo al hilo de la cuestión catalana y sus posibles efectos económicos. 

La predicción económica no es una ciencia exacta como reconocemos los economistas, en todo caso, es una herramienta que permite inferir una serie de escenarios y consecuencias a partir de los datos y e informaciones presentes o pasadas de situaciones similares. Se trata de otorgar mayor criterio a los agentes económicos y reducir su incertidumbre, que en última instancia es lo que busca paliar. La investigación económica persigue avanzar en esta línea. Prueba de ello, señala Doménech, se puede ver en la web policyuncertainty.com que construye un indicador de incertidumbre económica relacionada con la política de los economías desarrolladas. 

En este punto, cabe preguntarse y analizar cómo la incertidumbre puede afectar a los diferentes sectores económicos por sus características intrínsecas y su relación con los clientes. En el caso que nos ocupa, el subsector de servicios profesionales presenta un comportamiento reconocible en el entramado socioeconómico. Sabemos que en un contexto económico y regulatorio estable, o ceteris paribus, presta servicios al resto de sectores que son necesarios para su actividad y también servicios de consumo final para las personas. Por ende, se trata de una demanda de servicios profesionales que se produce sobre la base de criterios de urgencia o necesidad

Sin embargo, en función de la incertidumbre generalizada o un shock exógeno que se pueda producir, es relevante detectar qué ámbito de la dinámica de las profesiones puede tener una mayor afectación. Como ejemplo, en un escenario de incertidumbre sobre las expectativas de crecimiento económico, la demanda de servicios profesionales más ligada a la evolución de la actividad económica podría moderarse por parte de las empresas si estas observan indicios de parón en el consumo de sus bienes y reducen su producción. En definitiva, analizar con precisión los vaivenes y las interrelaciones entre sectores se antoja fundamental para afinar los diagnósticos, reducir la incertidumbre y no precipitarse en las soluciones.

#ApunteEconómicoUP: La relevancia del contexto en nuestras decisiones económicas

Toma cada vez más fuerza, se trata de la nueva tendencia en análisis económico del comportamiento. O mejor dicho, «la nueva revolución supone que cuando tomamos decisiones, no consideramos meramente cual de las opciones disponibles nos gusta más. También nos preguntamos qué deberíamos hacer»

Lo sostiene en su último análisis Ricardo Haussmann, profesor de economía en la Escuela Kennedy de Harvard. ¿Qué conlleva esta concepción para entender como nos comportamos en términos económicos? 



A priori y dada su actualidad, la referencia sobre esta cuestión que puede ser más relacionada es la rama de la economía conductual de la que Richard H. Thaler fue recientemente galardonado con el nobel. No obstante, mientras que la economía del comportamiento se fundamenta en la psicología cognitiva, Haussmann describe que «la revolución actual tiene sus raíces en la psicología moral». 

Las implicaciones de este giro van más allá de afinar en nuestras decisiones y detectar cómo nos afectan los incentivos de carácter económico. Lo relevante y, prácticamente determinante, es cómo influyen en nosotros el contexto e identidad social que tengamos y que además se refleja en nuestros sentimientos. Una materia que ya empezaron a explorar George Akerlof y Rachel Kranton en Identity Economics (Princeton University Press, 2010) y Sam Bowles en The Moral Economy (Yale University Press, 2016). 

Entre las consecuencias que puede arrojar este modo de analizar está que se «dé cabida a estrategias basadas en afectar ideales e identidades, no solo impuestos, multas y subsidios» advierte Haussmann. Y concluye que en el futuro quizás comprendamos mejor, como ejemplo, «que desempeñamos una labor excelente en nuestro trabajo porque buscamos respeto y realización personal, no solo un aumento de sueldo». 

Si extrapolamos este último razonamiento a la razón de ser de los colegios profesionales y las profesiones, encontramos un fuerte indicio y conexión con los resortes que identifican a estas como una categoría social reconocida. El ejercicio de una profesión implica una asunción personal de la deontología, que tiene a su vez potestad disciplinaria. Un marco que el profesional identifica y basa en su modo de actuar vocacional y donde los incentivos económicos pasan a un segundo plano en aras del servicio a la sociedad.

martes, 10 de octubre de 2017

#ApunteEconómicoUP: ¿qué conexión existe entre la economía conductual y las profesiones? A propósito del Nobel de Economía 2017, Richard H. Thaler

Richard H. Thaler, pionero de la economía conductual, fue galardonado por la Real Academia Sueca de Ciencias con el Nobel de Economía 2017 el 9 de octubre. «Sus hallazgos empíricos y sus ideas teóricas han sido fundamentales para crear el nuevo campo de la economía del comportamiento que se está expandiendo rápidamente y que ha tenido un profundo impacto en muchas áreas de la investigación y política económica», reconocía la institución nórdica. 

Sin duda, Thaler es uno de los grandes precursores de la llamada economía conductual junto con los economistas de la talla de D. Khaneman, A. Tversky o H. Simon, cuya investigación ha estado orientada a encontrar y definir los parámetros de comportamiento humano que se esconden detrás de las decisiones de carácter económico que tomamos habitualmente. Todo un desafío a los postulados clásicos y neoclásicos de la economía donde se modeliza a un individuo que toma sus decisiones siempre de un modo racional y con toda la información disponible y clasificada por sus preferencias. Un comportamiento insuficiente y desajustado en relación al proceso de decisión que experimentamos en la realidad. 

  • Presente en la revista Profesiones 164 

El pensamiento de Thaler también fue abordado en un artículo de la revista Profesiones, nº 164, a raíz de la publicación de su libro Todo lo que he aprendido con la psicología económica (Deusto, 2016). Un recorrido sobre la consolidación de esta nueva escuela de pensamiento económico cuyo espíritu es aglutinar el conocimiento interrelacionado entre la psicología y la economía. Así, entre algunos de los conceptos de esta economía conductual, Thaler destaca el 'efecto dotación' que describe como valoramos más aquello que ya poseemos que las cosas que podríamos obtener. También el concepto de 'contabilidad mental' que define como nuestras decisiones financieras tienden a ser calibradas de manera separada y no las comparamos de manera global. O, el fenómeno de 'autocontrol', que responde a como nuestras decisiones de consumo de ciertos bienes pueden verse alteradas en tiempo y forma si no estamos seguros de poder controlar su ritmo. Especialmente con bienes y servicios adictivos como el alcohol o el tabaco, etc. 

La profundidad de la economía conductual no queda ahí, puesto que Thaler también introduce algunos desarrollos teóricos del comportamiento en los mercados cuya extrapolación es posible e interesante para las profesiones. El ya nobel sostiene que «no se puede esperar que todos tengamos los conocimientos y la experiencia necesaria para tomar decisiones óptimas en todos los ámbitos en los que tenemos que tomarlas, pero todos deseamos defender nuestro derecho a elegir por nosotros mismos». Ante ello, expone el concepto de «paternalismo libertario» bajo el cual, se persigue «influir en las decisiones de la gente de una manera tal que quienes eligen se encuentren en mejor situación para juzgar por sí mismos». 

En este sentido, el papel de las organizaciones colegiales, como los mejores conocedores del ámbito de las profesiones, es fundamental desde esta óptica de la economía conductual, pues ofrecen al potencial cliente o paciente la necesaria asesoría para poder tener un mejor criterio en su decisión del profesional al que acudir sin coartar su libertad de elección.

viernes, 8 de septiembre de 2017

#ApunteEconómicoUP: ¿cómo afecta la subida del euro a las exportaciones?

El Banco Central Europeo, el tipo de cambio y las exportaciones de servicios 
Finalmente, el Banco Central Europeo decidió mantener el tipo de interés al 0%, la facilidad depósito para los bancos al -0,4% y su programa de compra de deuda de 60.000 millones mensuales como anunció el pasado jueves su presidente, Mario Draghi

No obstante, esbozó por primera vez la progresiva retirada de esta compra de deuda pública y corporativa que tendrá más detalles en la comunicación que realice en octubre para concretar si habrá una reducción en el volumen de compra durante más tiempo o, una retirada más corta pero sin reducir tanto la cuantía de deuda adquirida. 

En cualquier caso, Draghi también mostró su preocupación ante la tendencia alcista de la apreciación del euro que se cambia ya cerca o por encima de 1,20 dólares, lo que refleja, esencialmente, más una debilidad del dólar ante la falta de confianza en la política económica americana que una fortaleza intrínseca del euro. Un fenómeno que también ha ocurrido en relación con la libra esterlina ante la incertidumbre sobre la economía británica debido al brexit. 

Esta situación condiciona de facto la política monetaria europea de lograr que la inflación subyacente crezca cercana al 2% pues, esencialmente, afecta a la baja al comprar más barato fuera de nuestras fronteras, pero también merma la capacidad exportadora europea. Otro efecto de la apreciación del euro es que beneficia a las empresas que tengan deuda en dólares al abaratarse aunque, por el contrario, si tienen ingresos provenientes desde América se ven reducidos. 

En lo que atañe a las profesiones, esta situación influye y, previsiblemente, influirá también en una mayor dificultad de los profesionales y sus empresas para exportar sus servicios. Por tanto, habrá que seguir la situación en detalle y analizar sus posibles efectos en los próximos meses. 


  • Subida del coste por hora trabajada y datos de afiliación dispares

Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadística actualizó el viernes el Índice de coste laboral armonizado para el segundo trimestre del año. Así, el coste laboral por hora trabajada en España medido por este índice subió un 3,9% anual y un 0,4% anual en la serie desestacionalizada y corregida de calendario para mayor ajuste. 

En el caso de las actividades profesionales, científicas y técnicas en el segundo trimestre, el coste aumentó un 3,6% anual y un 0,6% en la serie ajustada. Mientras, en las actividades sanitarias y de servicios sociales en el segundo trimestre creció un 5,2% anual y un 0,9% en la serie ajustada. 

Asimismo, se recuerda que el lunes el Ministerio de Empleo y Seguridad Social publicó los datos de afiliación y desempleo de agosto con un desempeño desigual para las profesiones y que analizamos desde Unión Profesional.

martes, 8 de agosto de 2017

La confusa relación entre productividad y bienestar

«Conforme las sociedades se enriquecen, tal vez sea inevitable una desaceleración de la productividad y que las cifras del PIB per cápita nos digan cada vez menos sobre el bienestar real de las personas». Así reflexiona Adair Turner, presidente del Instituto de Nuevo Pensamiento Económico (INET, en inglés) en su reciente artículo sobre el crecimiento de la productividad

En su razonamiento, llevado al extremo, sostiene que en un futuro en el cual las actividades que produjeran la mayoría de los bienes y servicios que generan bienestar fueran llevadas a cabo por máquinas, ello tendría un reflejo escaso en el volumen del Producto Interior Bruto (PIB), pues su coste de producción sería mínimo. 


De este modo, como describe, el grueso del PIB contendría otras actividades que denomina de «suma cero o difíciles de automatizar». Así, afirma que «las mediciones de productividad casi no crecerían, pero tampoco tendrían relación con mejoras del bienestar». Entre estos sectores, refiere una amalgama cuyo único nexo común parece ser que «no aumentan de ningún modo el bienestar social, sino que sólo suponen competencia por el pastel económico ya creado». Dentro de estas actividades cita a los servicios legales, la asistencia sanitaria doméstica, la seguridad policial, las regulaciones contra el fraude, las actuaciones artísticas o el alquiler de viviendas, etc. 

  • Las profesiones como generadoras de bienestar y capital social 

Sin entrar a desgranar la tesis del autor dado que este no es el formato, llama la atención una cuestión: la visión reduccionista de lo que supone el bienestar social. Pero incluso más allá, se puede defender que todas las actividades mencionadas contribuyen a la generación de bienestar y confianza en las relaciones económicas y personales con diferente intensidad, lo que por otra parte, es uno de los fines también de la ciencia económica. 

Y, no cabe duda de que las profesiones en sus ámbitos jurídico, económico, sanitario, científico, de arquitectura, ingeniería, docente y social generan diariamente la argamasa necesaria para que el resto de sectores consuman estos servicios como bienes intermedios de su producción y puedan tener un desempeño óptimo y, a título individual de las personas para que solucionen sus problemas de seguridad física y jurídica, entre otros. 

Todo ello, articulado sobre la base de la función de ordenación y control deontológico que realizan las organizaciones colegiales, finalmente favorece un capital social mayor y más sólido, que es «entendido como el conjunto de valores que permiten a los miembros de la sociedad confiar en el prójimo y trabajar conjuntamente» como menciona el economista, Javier García-Arenas en el último dossier de Caixabank.

¡Feliz verano!

miércoles, 2 de agosto de 2017

Cuestiones del estudio económico de UP para la OCDE

En marzo del 2017, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó su Estudio Económico sobre España 2017. En él, refirió que la competencia en el sector de los servicios profesionales es aún débil y que su liberalización incrementaría la productividad, reduciría los precios, mejoraría la calidad de los servicios y generaría más empleo. Ante ello, Unión Profesional desarrolló un informe de consideraciones económicas que subraya el potencial competitivo y conceptual del subsector de servicios profesionales frente a esta nueva propuesta de liberalización. Una vez enviado el estudio económico de Unión Profesional a la OCDE, es interesante para este blog hacer un breve repaso sobre algunas de las cuestiones que analiza el informe sobre el desempeño económico del subsector de servicios profesionales y que han sido recogidas en los números 167 y 168 de la revista Profesiones


Mediante un análisis comparativo de la evolución de los márgenes empresariales en el subsector de los servicios profesional a nivel de la eurozona en el periodo 1999-2014, se observa que en el caso de España se han mantenido relativamente reducidos y se encuentran entre los países con menores márgenes tales como Francia, Finlandia o Luxemburgo. Países, donde el funcionamiento de los servicios profesionales se suele señalar más competitivo. Por tanto, es muestra de que en España, se cuenta con un número de operadores que dan lugar a un nivel de suficiente competencia y tienen a su vez la necesaria solidez financiera bajo el marco regulatorio actual. 


Entendido el indicador de esfuerzo inversor como el cociente entre la formación bruta de capital fijo y el valor añadido bruto que construye el Banco de España, nos ofrece una medida y criterio para valorar si un sector tiene la suficiente tensión competitiva para seguir una saludable actualización y desarrollo económico. En el caso del subsector de las profesiones en España, su perfil inversor se basa esencialmente en los bienes de equipo de las TIC y en propiedad intelectual. En consecuencia, se potencia el componente intelectual y tecnológico para prestar un mejor servicios a los clientes, pacientes y usuarios. Además, se ha observado que en los últimos años, el esfuerzo inversor de las profesiones ha convergido hacia el dato que muestra el conjunto del sector servicios.

jueves, 27 de julio de 2017

Acerca de la economía narrativa de las profesiones

«El cerebro humano se construye alrededor de narrativas». Así es como entendemos e interpretamos lo que nos rodea, según reflexiona en su artículo el nobel de Economía en 2013, Robert Shiller

La economía no es diferente. Y aunque es cierto que siempre ha adolecido de emplear herramientas muy técnicas que han centrado el análisis de su evolución, en las últimas décadas cada vez son más las corrientes que consideran fundamental introducir un enfoque interdisciplinar para un análisis económico más amplio y ajustado. El mayor exponente es la economía conductual, abordada en Profesiones 164, que conjuga con la psicología, pero también, como describe Shiller, el papel de la sociología y la antropología tienen elementos que ayudan a comprender mejor la economía. Aunque hay más, dado que el autor señala que como economistas, «tenemos que mirar las humanidades también». 

Entre otras cuestiones, el nobel insiste en que las narrativas afectan a la economía pues, «cuando queremos entender una depresión o recesión, como ejemplo, tenemos que entender porqué algunas personas dejarán de gastar». Concretamente, como paradigma de alguna de sus investigaciones, profundizó en las causas que modelaron el sentir general de la sociedad americana en la Gran Depresión. Así, refiere que en la caída de la demanda de los años 30 también hubo un componente narrativo potente relacionado con un comportamiento de más contracción en el gasto y más conservador en las costumbres al cundir la sensación general de que la década de los años 20 tuvo un trasfondo de inmoralidad en muchos aspectos de la sociedad tales como un carácter más libertino o fraudes financieros. 

Si nos introducimos en la economía narrativa de las profesiones, más allá de elementos de análisis que nos refieren si en el mercado hay más o menos competencia, la fluctuación de los precios o de la productividad, el foco ha de ponerse en comprender el cómo y porqué tomamos nuestras decisiones para consumir servicios profesionales. 

De este modo, en una primera aproximación, el sentir general de acudir a un servicio profesional responde a solucionar una cuestión que nos afecta de manera sensible a un aspecto de nuestras vidas en materia jurídica, de salud, o de otros bienes y derechos, y que además requerimos solucionar con un carácter de necesidad, cuando no, de urgencia. Es por ello, que demandar un mínimo de garantía sobre el control de la calidad que vamos a recibir adquiere una sensación vital, pues ponemos en juego muchas cuestiones sensibles de nuestra vida en manos de los profesionales que van más allá de fijarnos en un precio bajo como el criterio más importante. 

El contraste a esta situación que da fuerza a esta narrativa tiene que ver fundamentalmente con los casos de intrusismo que saltan a los medios en muchas ocasiones en asuntos relacionados con la salud como la odontología o la fisioterapia o la inseguridad en temas legales, entre otros. Por tanto, ello genera y puede generar aún más la necesidad en la sociedad de demandar unos profesionales cuyo ejercicio tenga un control deontológico independiente efectivo y realizado por las organizaciones colegiales como las más adecuadas para ello al ser corporaciones de derecho público. 

En definitiva, en lo que respecta a los economistas, Shiller concluye que si «hacemos espacio en nuestro kit de herramientas para la narrativa, soy optimista de que en los próximos 10 o 20 años, tendremos una mejor comprensión de las fluctuaciones económicas».