viernes, 13 de noviembre de 2015

¿Cuál es la relación entre productividad y calidad en los servicios profesionales?

El Día Mundial de la Calidad 2015, que organiza la European Organization for Quality (EOQ) en el marco de la Semana Europea de la Calidad, nos sirve de excusa para reflexionar sobre este concepto y como se vincula estrechamente con la productividad. 



Por ejemplo, el incremento de productividad no siempre debe ser asociado con un mejor servicio o de mayor calidad. Así, mientras en el sector industrial la introducción de tecnología más precisa y métodos de producción más exactos pueden lugar a más producción con mayor calidad, en los servicios esta relación no es tan directa. 

Si pensamos en la prestación de servicios profesionales en los ámbitos jurídico, sanitario, económico, sanitario, científico, social, de la arquitectura e ingeniería, cada servicio que realiza un profesional requiere de un tiempo óptimo de análisis y de adecuación particular a las diferentes casuísticas con el fin de ofrecer la calidad necesaria requerida. Máxime, en asuntos donde la seguridad jurídica o física, entre otras, está comprometida. 

Por ello, el aumento de la productividad, a pesar de ser mejorable siempre, en los servicios profesionales nos conduce a un punto óptimo que si se sobrepasa afectaría al nivel cualitativo. Basta pensar, como ejemplo, en el caso de un profesional que empiece a prestar más servicios simultáneos dedicando menor atención a cada caso. 

En consecuencia, los códigos deontológicos otorgan al profesional la independencia y responsabilidad del nivel de prestaciones adecuado que puede realizar sin que repercuta negativamente en la calidad que presta. En cualquier caso, como se demuestra a continuación, es posible aumentar la productividad en los servicios profesionales sin que la calidad pueda verse afectada de manera negativa. 

  • La productividad por hora de los servicios profesionales se ha doblado desde 1999 
En este sentido, a partir de los datos desagregados de la Contabilidad Nacional que suministra el Instituto Nacional de Estadística (INE) se ha realizado el ejercicio de medir la evolución de la productividad del trabajo en términos reales. Para ello, se efectúa el cociente entre el PIB y el número de horas trabajadas en España (si bien, se elimina el efecto de la inflación con base en 2005). Es decir, obtenemos la productividad que nos informa de la producción por trabajador por hora. Una medida que aproxima y estandariza el nivel de desempeño de la economía. 

Así, al analizar el gráfico se puede observar claramente la evolución dispar de la productividad por hora del conjunto de la economía española que solo ha crecido un 7,1% en términos reales frente a la registrada por el subsector de servicios profesionales que se ha doblado superando el 123,4% representado por un ratio de 14,59€ por hora trabajada en 1.999 respecto a los 32,60€ con los que cerró en el 2.012. Se advierte, además, un claro punto de inflexión a partir del 2008 con una ligera estabilización a partir de entonces. 

De este modo, los resultados contrastan notablemente con los anuncios y recomendaciones desde diferentes instituciones europeas que señalan que la liberalización de los servicios profesionales redundaría en un incremento necesario de su productividad y eficiencia. ¿Entre las razones de este crecimiento?, pueden ser diversas, pero fundamentalmente, debemos asociarlo a la mejora del capital humano de los profesionales, de la tecnología introducida y de los métodos de prestación que han mejorado durante estos años y siempre guiados por los códigos deontológicos de cada profesión. 

Por tanto, estamos ante subsector de servicios profesionales que tiene capacidad de mejora por sí mismo como demuestra y que supone un potencial específico para el resto de sectores económicos. De su buen desempeño y regulación, depende también la economía española. 


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